La reaparici髇 de la tiara tuvo lugar en la cena de agradecimiento de los soberanos suecos a sus anfitriones
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La reina Beatriz luci la tiara de diamantes de su bisabuela, la reina Emma
11 MAYO 2009
Ning鷑 miembro de la Familia Real de Holanda hab韆 vuelto a llevar la tiara de pavo real desde hace 30 a駉s. Tres d閏adas de ausencia en las galas de los Orange y, en este tiempo, un signo de interrogaci髇 sobre su paradero. Algunos pensaron que no volver韆mos a ver jam醩 esta pieza de rub韊s y diamantes, que perteneci a la reina Guillermina, pero se equivocaban. La diadema ha despertado por fin de su profundo letargo en los joyeros reales. La princesa M醲ima la rescat de su reposo con ocasi髇 de la pasada visita de los Reyes de Suecia a Holanda.
El regreso de la joya perdida a la vida p鷅lica tuvo lugar en la cena de agradecimiento de los soberanos suecos a sus anfitriones. Una cita de gala, de largo y tiara, que se convirti en toda una explosi髇 joyas: la reina Beatriz luci la tiara de diamantes de su bisabuela, la reina Emma; su hermana, la princesa Margarita, una diadema de diamantes estilo Art-d鑓o y grandes aguamarinas, creada en 1927 por el 18 cumplea駉s de la futura reina Juliana, y la princesa M醲ima, envuelta en un vestido fucsia, con los aderezos m醩 espectaculares. Al cuello, un collar de diamantes de tres vueltas, modelo conocido como alambre de cuchillo, muy de moda a finales del siglo XIX. Este tipo de montaje consiste en poner cada diamante entre dos hijos de metal, de oro blanco o platino, para minimizar el aspecto general de una joya. A sus orejas, pendientes de rub韊s y diamantes a juego y, en cada una de sus mu馿cas, un brazalete con las mismas piedras. Sobre su espumoso recogido, chispeaba la pieza reina.
La tiara durmiente
La corona de plumas de pavo real, el tesoro desaparecido durante 28 a駉s de los Orange, es una espectacular joya conocida por todos los expertos e historiadores. Data de 1897. Momento en el que, la reina Guillermina, de apenas 17 a駉s, sucedi a su padre el rey Guillermo III. Como soberana reinante, deb韆 lucir las pesadas joyas de la Familia Real en las cenas oficiales. Aderezos excesivamente grandes para una joven de su edad, aunque por su espectacularidad y adaptabilidad -el joyero real Sch黵mann hizo que las piedras del motivo central de la tiara fueran convertibles en colgante- figuraron entre sus preferidos. A su muerte, en 1962, leg la apreciada pieza a la princesa Irene, esposa del Duque de Parma. Brill en infinidad de galas m醩 hasta el divorcio de la Princesa en 1981. Desapareci entonces de la vida oficial. Dorm韆 en secreto en el Palacio Real de Amsterdam a la espera de un desencantamiento; de una Princesa que la pusiera de nuevo en circulaci髇. M醲ima de Holanda rompi el hechizo.