El príncipe Harry está pasando parte de las vacaciones navideñas junto a su novia, Chelsy Davy, y la familia de ésta. El hijo menor del Príncipe de Gales estuvo junto al resto de la Familia Real inglesa en el tradicional servicio religioso de Sandrigham y después de haber almorzado el día de Navidad junto a los Windsor, comenzó las vacaciones con su familia política.
Harry cambió la fría Inglaterra y las solemnes celebraciones reales por la calidez de isla Mauricio y un complejo hotelero exclusivo aunque sin formalidades. La prensa británica ha publicado que Harry ha reservado una suite con vistas al mar para nueve noches y como es un amante de los deportes, el hotel de cinco estrellas les ofrece la opción de jugar al golf en un campo de 18 hoyos, practicar esquí náutico, windsurf o kayak.
Con Chelsy y Harry están los padres y el hermano de la joven estudiante. Charles, Beverly y Shaund, que es menor que Chelsy, por lo que la relación del Príncipe con ellos debe ser excelente. Antes de regresar a Inglaterra, la joven pareja aprovecha para tomar el sol, pasear por la playa y hacer nuevos amigos. Aunque se tratan de unas vacaciones en familia, Chelsy y Harry estuvieron también sentados en la terraza de uno de los restaurantes del complejo charlando junto a otro joven grupo de huéspedes y Chelsy tomó a un bebé en brazos y lo acercó a la orilla del mar.