La Duquesa de York se enfrenta a una factura de casi 30.000 euros por la limpieza y restauración de su cuarto de baño que se incendió tras haberse dejado una vela aromática encendida
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1 FEBRERO 2008
A Sarah Ferguson le ha salido caro su despiste, pero afortunadamente no tendrá consecuencias irreparables como podría haber ocurrido. La Duquesa de York se enfrenta a una factura de casi 30.000 euros por la limpieza y restauración de su cuarto de baño que se incendió tras haberse dejado una vela aromática encendida, cuando salió para asistir a un compromiso en Londres.
Diez bomberos
El servicio doméstico fue quien dio la voz de alarma al oler el humo, una vez la Duquesa se hubo marchado de su residencia de Surrey, situada a poco menos de una milla de su hogar familiar anterior. Tampoco sus hijas, las princesas Beatriz, de 19, y Eugenia, de 17, permanecían, al parecer, en la casa cuando se declaró el incendio. Las llamas fueron sofocadas por diez bomberos, aunque no se pudieron evitar los daños producidos en el mobiliario del cuarto de baño a causa del fuego y el humo.
Un oficial del cuerpo de bomberos dijo: "La Duquesa no puede sentirse contenta en este momento, pero este fuego podría haber sido muchísimo peor. Si no hubiera reaccionado tan pronto el servicio, podría haber destruido mucho más que un cuarto de baño".