Rania de Jordania, que visitó las distintas dependencias, sirvió de inspiración para los dibujos de los niños
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La Reina se convirtió en una improvisada cuentacuentos ante la mirada atónita de los pequeños
21 OCTUBRE 2007
A su paso, los pequeños la cogían de la mano, le acariciaban el pelo y la besaban o corrían a enseñarle su último dibujo. La reina Rania de Jordania ha vuelto a dar muestras de su humanidad y su amor hacia el mundo infantil visitando a los niños desfavorecidos de una escuela de Ammán, algunos de los cuales se presentó, incluso, con traje y corbata para hacer frente a semejante honor.
Los setecientos alumnos de este colegio jordano pasaron la tarde con la soberana en un museo para niños, en el que, entre otras cosas, la Reina, de 37 años, se convirtió en una improvisada cuentacuentos, en inspiración para más de un retrato con ceras de colores y en la mejor compañera de confidencias. Las profesoras de los pequeños observaron cada gesto de Rania, deslumbrante como siempre, con admiración. Ataviada con un sencillo atuendo formado por camisa y pantalón blancos y una chaqueta marrón, la soberana visitó las distintas dependencias del museo, donde los niños pasaron una jornada inolvidable.
No es la primera vez que Rania, madre de cuatro hijos, visita un colegio. La última vez fue a finales de septiembre. La Reina está comprometida con varios proyectos sociales en su país, como la mejora de la calidad de la educación para los más del millón y medio de niños de Jordania. Una reforma que pasa por varias necesidades básicas tales como lavabos interiores, un adecuado campo de deportes y una fotocopiadora operativa.