La reina Rania y su hija la princesa Imán se vistieron con el kimono, traje típico que representa las tradiciones ancestrales niponas
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La elegancia de la Reina quedó patente una vez más durante su viaje oficial a Japón
22 DICIEMBRE 2006
Invitados por los emperadores Akihito y Michiko, los Reyes de Jordania han viajado a Japón en los días previos a las vacaciones navideñas. Ha sido una visita oficial de tres días en los que los Monarcas jordanos han participado en diversos encuentros con las autoridades del país y han completado una apretada agenda.
Este ha sido sin duda un viaje especial ya que la Reina tuvo una alumna de excepción: su hija Iman, que la acompañó en algunos eventos aprendiendo así la naturalidad y forma de comportarse de su madre, una auténtica experta en estas lides. La reina Rania, quien hace gala siempre de una exquisita elegancia luciendo trajes de los mejores diseñadores internacionales, quiso conocer de primera mano en esta ocasión las tradiciones y costumbres del país anfitrión.
Con el quimono tradicional
La esposa del rey Abdalá no dudó en vestirse con un precioso quimono en tonos grises y malvas, con bordados en amarillo y dorado, durante la visita a una academia de Tokio. Una prenda cuya colocación requiere mucha pericia y experiencia y que es un auténtico símbolo de la cultura nipona.
La princesa Imán, imitando a su madre, se puso también el traje tradicional en color rojo y no se separó de ella durante el recorrido por las instalaciones del centro. La primera dama Akie Abe acompañó a las ilustres visitantes.
El rey Abdalá, por su parte, pronunció un discurso en el Instituto japonés de asuntos internacionales ante numerosas personalidades del mundo político, económico y cultural. Durante esta visita, el Rey también participó en un encuentro con los representantes del mundo de la empresa para tratar el desarrollo de la economía jordana.