La princesa Mary se ha visto 'obligada' a firmar un segundo contrato matrimonial que la dejar en una situación infinitamente más desfavorable en caso de una hipotética separación de la hasta ahora feliz pareja
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Los daneses consideran que la Casa Real ha hecho un 'feo' con la redacción de un segundo contrato matrimonial a la princesa Mary, esposa del futuro Rey de Dinamarca y madre del futuro Heredero
4 DICIEMBRE 2006
Es una vieja tradición de la realeza que el acuerdo prenupcial sea una condición sine qua non para el matrimonio, y que estos pactos contemplen la total separación de bienes. Cada uno posee lo que aporta y lo que gana después. Los palacios y fortunas heredadas no se reparten. Pero también es tradición que no sean modificados hasta el extremo de que supongan un grave perjuicio para quienes sufran las consecuencias de los reales cambios. La Casa danesa ha puesto en este sentido la primera piedra a la hora de perturbar esta costumbre de siglos.
Al menos esa es la conclusión que han sacado los daneses después de haberse hecho público el segundo contrato matrimonial que la princesa Mary se ha visto obligada a firmar estando embarazada de su segundo hijo. Una medida insólita y un feo enorme hacia la esposa del futuro Rey de Dinamarca. Y es que para sus conciudadanos, aunque haya sido a instancias de su autoritaria madre, la reina Margarita, y con la noble intención de evitar a las arcas reales un nuevo divorcio millonario como el del príncipe Joaquín y la princesa Alejandra, el príncipe Federico ha roto las promesas que firmara en su acuerdo prenupcial (idéntico al de su hermano) y ha dejado a la Princesa, con este nuevo acuerdo, en una situación infinitamente más desfavorable en caso de su hipotética separación.
Condiciones desfavorables
De forma que la Heredera no recibiría la fabulosa suma en concepto de indmenización que se estableció en 2004 -una cuantía que se determina de acuerdo con el número de años que ha durado el matrimonio y la situación económica de cada una de las partes-, aparte de la asignación mensual que sí debería abonarle, ni tampoco podría elegir una residencia a su gusto fuera o dentro de Dinamarca. El nuevo acuerdo de capitulaciones matrimoniales incluye otras tantas cláusulas, además de las referidas al plano económico, pero ninguna acerca de los títulos y tratamientos que ostentaría la princesa Mary en caso de ruptura.
Muchos son los sorprendidos y que buscan otras causas para esta medida (más allá del ahorro de una importante cantidad de dinero en caso de un hipotético divorcio) indagando en los motivos de la excesiva delgadez de la Princesa, pese a encontrarse en su cuarto mes de embarazo; de las agendas separadas de los Príncipes... Razones que hayan llevado a la Casa Real a redactar este segundo contrato matrimonial y a hacerlo público en este momento cuando se supone que el príncipe Federico y la princesa Mary, que ha desempeñado un magnífico papel como Princesa, son una pareja enormemente feliz que ha dado al trono un Heredero y está esperando su segundo hijo.