La infanta Cristina es una madre de primera, que siempre que puede acude a recoger a su hija Irene, a la guardería situada en las proximidades de su residencia de Barcelona
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22 NOVIEMBRE 2006
Irene, la hija menor de los Duques de Palma de Mallorca, ha iniciado una nueva etapa en su vida: la de escolar. La pequeña, toda una "mujercita" de dieciocho meses -cumplió un año el pasado mes de junio-, ya ha comenzado su vida en las aulas, en una guardería cercana al nuevo domicilio familiar, en el selecto barrio de Los Pedralbes (Barcelona).
A tenor de las imágenes que ilustran esta información, a Irene le ha sentado a las mil maravillas esta nueva situación y disfruta de su estancia en la guardería, mientras su madre cumple con todas sus obligaciones laborales y oficiales. Al parecer, la pequeña -un bebé al que sin miedo a exagerar se puede calificar de "precioso"- no ha derramado ni una sola lágrima y siempre se ha mostrado muy sociable con todos sus compañeros de aulas.
Los Duques de Palma se ocupan personalmente de cada uno de sus hijos. Y a cada uno de ellos dedican su tiempo. Por eso, ambos ajustan al máximo sus agendas para poder esperar a sus pequeños (Juan, Pablo, Miguel y, ahora, Irene) a la salida de sus centros escolares.
La Ciudad Condal se ha convertido en un verdadero hogar para la infanta Cristina y su familia. De hecho, siempre se espera con cariño y expectación la presencia de los Duques de Palma en las actividades culturales y deportivas de Barcelona. La presencia de doña Cristina, en el Liceo, para inaugurar la nueva temporada, hace apenas una semana, le valió un sinfín de elogios, por su elegancia.
La infanta Cristina, radiante en la nueva temporada del Liceo