Los Príncipes, en estos cinco años de matrimonio, han tenido dos hijos en común: Ingrid Alexandra y Sverre Magnus
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La princesa Mette-Marit ha sido muy activa en temas sociales y, desde abril, es representante especial para el programa conjunto de Naciones Unidas sobre el sida
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25 AGOSTO 2006
Ahora, tras cinco años ejerciendo de Princesa Heredera de la Corona noruega, Mette-Marit se ha ganado el cariño de los suyos. Y se lo ha ganado cumpliendo a rajatabla con el “sí quiero” que dio en público en la catedral de Oslo. “El amor triunfó”, proclamó el obispo de la capital noruega a lo largo de la ceremonia. Y “el amor triunfó” provocó el llanto desconsolado de la joven que se enfrentaba al reto de ser Princesa. Dijo “sí quiero” y la pareja tiene, por el momento, dos hijos en común: Ingrid Alexandra, nacida el 21 de enero de 2004, y Sverre Magnus, que vino al mundo (compañero de juegos del pequeño Marius, totalmente integrado en la Casa Real) el pasado 3 de diciembre.
A favor de Mette-Marit
El 1 de diciembre de 2000 se hizo público su compromiso. Diez días más tarde, se la pudo ver por vez primera en un acto oficial, la entrega del Premio Nobel de la Paz. Y así se fue perfilando lo que sería su “reinado” como Princesa Heredera: un compromiso férreo con cuanta causa social se cruzara por su camino.
El pasado 3 de abril dijo sí a las Naciones Unidas y, desde entonces, la princesa Mette-Marit es representante especial del programa conjunto de la ONU sobre el sida. Como ha manifestado, desde este puesto se pueden articular muchos acciones llamadas a sensibilizar y prevenir a los más jóvenes sobre el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Pero, a pesar de su compromiso solidario, lo que no puede olvidar nunca es el amor que siente por su esposo. Y lo expresa en cuanto foro se le dé una oportunidad. El último, en Toronto, durante la Conferencia Internacional sobre el sida.
Tras unas palabras enmarcadas en lo más estrictamente oficial, la Princesa “se saltó” el protocolo para decir aquello que tantas veces piensa: el amor que siente por su marido. Y hiló con sus palabras una retahíla de “piropos” hacia Haakon de Noruega: que si además de excepcional esposo, es un gran padre, un guitarrista de primera y un deportista incansable (el surf, su gran pasión).