La princesa Elisabeth, de cuatro años, volvió a cautivar a sus conciudadanos con sus enormes ojos azules y su pelo rubio
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La familia visitaron una granja infantil al norte de Hasselt. En la imagen, el príncipe Gabriel dando de comer a los animales



10 JULIO 2006
Vacaciones y buen tiempo invitan a la diversión. Especialmente, en el caso de los más pequeños de la casa -y de palacio-, que están deseando disfrutar jornadas estivales de cubo y pala y chapoteo. Con el inicio de sus días de asueto, los príncipes Felipe y Matilde de los belgas se las han ingeniado para hacer en compañía de sus tres hijos –la princesa Elisabeth (25-10-2001), el príncipe Gabriel (20-08-2003), y el pequeño de la familia, Emmanuel (4-10-2005)-, los planes más fascinantes para los críos. Como el pasado viernes, que realizaron una excursión a la provincia belga de Limburg, donde visitaron una granja infantil al norte de Hasselt, hicieron un pequeño recorrido en bicicleta en dirección a Bokrijk y realizaron una visita al museo al aire libre de esta localidad.

Los niños, el objetivo de las cámaras
Asimismo, los Herederos de Bélgica aprovecharon la ocasión para obsequiar a los medios de comunicación belgas con la tradicional sesión fotográfica de su primer día de veraneo junto a sus hijos. Instantáneas, que constituyen un pequeño testimonio de lo que serán las próximas vacaciones estivales para la familia numerosa de los príncipes Felipe y Matilde. Ambos posaron mientras jugaban con sus dos hijos mayores –columpiándose, viendo a los animales de la granja, montando en bici...- y tuvieron especial cuidado en entretener al pequeño, Emmanuel, de nueve meses, en el espacio habilitado para los niños más pequeños.

Pero los grandes protagonistas de la jornada, y los que acapararon todos los flashes, fueron, sin duda, los tres niños: la princesa Elisabeth, muy guapa con una gabardina blanca y un conjunto de camisa blanca y bermudas rojas, volvió a cautivar a sus conciudadanos con sus enormes ojos azules y su pelo rubio; su hermano el príncipe Gabriel, vestido para la ocasión con una camisa de rayas rojas y unas bermudas beige, demostró su espíritu intrépido montando en todos los columpios y dando de comer a los animales de la granja, y el pequeño, Emmanuel, todavía demasiado pequeño para disfrutar de las atracciones del lugar, engatusó a la prensa con una sonrisa siempre a flor de piel.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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