La reina Isabel II de Inglaterra, acompañada por su familia, celebró ayer su 54º aniversario en el trono británico, con una ceremonia privada en el castillo de Sandringham y una misa-funeral en recuerdo de su padre, el rey Jorge VI.
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La soberana inglesa (sobre estas líneas en una imagen de archivo) permaneció ayer en Sandringham, donde el rey Jorge VI, padre de la reina Isabel, falleció mientras dormía a primera hora de la mañana del 6 de febrero de 1952.

7 FEBRERO 2006
La reina Isabel II de Inglaterra, acompañada por su familia, celebró ayer su 54º aniversario en el trono británico, con una ceremonia privada en el castillo de Sandringham y una misa-funeral en el santuario del castillo, en Norfolk, en recuerdo de su padre, el rey Jorge VI.
Fue en el mismo castillo de Sandringham, donde el Jorge VI falleció la mañana del 6 de febrero de 1952, a causa de un cáncer de pulmón. La princesa Isabel se encontraba en Kenia, junto a su esposo, el príncipe Felipe de Edimburgo, cuando le informaron de la muerte de su padre. Un año después, el 2 de junio, una vez finalizado el periodo de luto, la Reina era coronada en la abadía de Westminster.
Un acto íntimo y sobrio
Desde entonces, cada año en esta fecha, a excepción de sus Jubileos de plata y de oro, la soberana inglesa suele recluirse en el castillo y conmemorar la ocasión en la intimidad con absoluta sobriedad. Como ayer se vivió -sólo el retiro de la Reina a Sandringham y la salva de cañones que lanzó la Guardia Real en Londres recordó tan señalado día-. Realmente de manera muy distinta a aquella mañana de 1953 cuando Isabel II y su esposo, nombrado ya por ella Príncipe de Gran Bretaña e Irlanda (con el uniforme de gala de almirante), llegaban a la Abadía de Westminster en un precioso carruaje construido para la coronación de Jorge III. Un coche de ocho metros de largo (4.000 kilos de peso), con 25.000 hojas de oro como adorno, del que tiraban ocho caballos enjaezados con las armas y los colores de los Windsor.
La Reina, que el próximo 21 de abril cumplirá 80 años, tiene previsto regresar la semana próxima al palacio de Buckingham, tras haber permanecido en su residencia de Sandringham desde antes de Navidad. Un largo paréntesis que algunos expertos de realeza han interpretado como parte de un traspaso de sus deberes al príncipe Carlos.
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