La ceremonia de entronización del príncipe Alberto tendrá un aire muy distinto al de la de su padre, el príncipe Raniero, que se caracterizó por su boato y fastuosidad.
Pulse sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotos
La coronación del príncipe Alberto tendrá como broche de oro una velada festiva, que incluirá fuegos artificiales y un baile en el puerto, al que Alberto II, acompañado por sus dos hermanas, las princesas Carolina y Estefanía, llegará a pie desde el Palacio.

11 JULIO 2005
Entre los ecos de diversas noticias bomba, la promesa de muchos cambios profundos en el pequeño gran reino que ha heredado y la celebración de fabulosas fiestas populares, el príncipe Alberto será proclamado mañana nuevo soberano del Principado de Mónaco.
El nuevo sesgo que tomará el Peñón, del que el Príncipe ya ha hecho algunos adelantos en una entrevista para el semanario Le Monde 2 y la cadena TF1, anunciando su intención de contraer matrimonio y formar una familia; la dimisión de todo el equipo que trabaja en Palacio; su deseo de conseguir para su reino mayor autonomía e independencia de Francia y de limpiar la imagen de Montecarlo como paraíso fiscal, se pondrá en escena con una coronación muy distinta de la fastuosa que tuvo en su día, hace 56 años, su padre, el príncipe Raniero.
"Una reunión familiar"
La jornada festiva comenzará de manera tradicional. Con una misa y un Te Deum, oficiados por el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi, en la catedral del Principado. Una emotiva ceremonia religiosa, que estará reservada a los monegascos y sus cónyuges. Continuará, por la tarde, con una recepción real a sus conciudadanos más notables. Por la noche la Orquesta Filarmónica de Montecarlo, dirigida por Marek Janowski, ofrecerá un concierto en el Patio de Honor e inmediatamente después dará comienzo un velada festiva, que incluirá fuegos artificiales y un baile en el puerto, al que Alberto II, acompañado por sus dos hermanas, las princesas Carolina y Estefanía, llegará a pie desde el Palacio.
Celebraciones, marcadas por aires de fiesta, que son para el Príncipe como "una reunión familiar" y que, por tanto, contarán con muy poca presencia extranjera. Para la entronización internacional del príncipe Alberto de Mónaco, habrá que esperar al próximo 19 de noviembre, día de la festividad nacional, en el que se oficiará su soberanía con ceremonias más solmenes. “La coronación, de carácter más internacional y marcada por la invitación de personalidades extranjeras, coincidirá con la Fiesta Nacional, que se ha mantenido, como su alteza lo deseaba, el 19 de noviembre”, rezaba el comunicado.
Probablemente porque, como dijo el príncipe Alberto en el comunicado en el que reconocía su paternidad, desea que su hijo Alexandre crezca "al margen de los medios de comunicación", el pequeño no participará en la entronización de su padre.
Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.