El Salón Rojo, que más tarde pasaría a llamarse el Salón de York en honor al príncipe Eduard-Auguste, duque de York, quien durante un viaje que realizaba entre Marsella y Génova se sintió mal y paró en este Palacio para descansar. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el noble falleció en este salón a los pocos días.
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El Salón Mazarin en el que destaca el artesonado de las paredes de motivos arabescos y los magníficos muebles realizado por la escuela de carpiteros de Boulle.



20 DICIEMBRE 2004
Los tesoros del Palacio Grimaldi
Y es precisamente en Navidad cuando el Palacio Real de Mónaco luce en todo su esplendor, cuando se adornan con todo lujo de detalles sus salones, se sacan sus vajillas y cristalerías más refinadas, cuando se iluminan sus estancias con miles de velas para lograr un ambiente cálido y celebrar estas tradicionales fiestas. Ahora -cuando tras quince años cerrado a los objetivos de los fotógrafos, por las numerosas obras de rehabilitación realizadas bajo petición del príncipe Raniero- logramos entrar en este fabuloso palacio para descubrir los tesoros que se esconden tras sus paredes. El Palacio Real monegasco se erige sobre las ruinas de un fuerte del siglo XIII, que servía para proteger la gran Roca de Mónaco, siempre enlazado a la historia de la dinastía Grimaldi. La importancia estratégica de este pequeño enclave hizo que durante años fuera codiciado por sus vecinos. Las luchas por la fortaleza se sucedieron hasta que una familia de la aristocracia de Génova logró imponerse y establecerse definitivamente en el enclave. La familia en cuestión eran los Grimaldi, liderada por Fraçois Grimaldi.

Siete siglos de historia
Sus muros ocultan algo más de siete siglos de historia, a lo largo de los cuales ha sufrido numerosas reformas y mejoras. Durante el siglo XVII el príncipe Honore II comenzó los primeros trabajos de reparación que llevarían a esta fortaleza a convertirse en el suntuoso palacio que es en la actualidad. Para ello se cambió completamente el mobiliario, se vistieron las paredes con tapices y pinturas de grandes maestros y se construyó una magnífica escalera de mármol de Carrara. Emplazado sobre la gran Roca de Mónaco, el Palacio Grimaldi se ha convertido, con el tiempo, en un museo gracias a los tesoros artísticos que se conservan en su interior. Sus grandes dependencias -de estilo renacentista- son un auténtico homenaje a célebres pintores y artistas cuyas obras, procedentes del siglo XVI, decoran paredes y muebles. Entre sus enormes estancias, se encuentran el Museo Napoleónico, el Salón rojo, el Cuarto de York, el Salón amarillo, la Cámara de Luis XIII, el Salón de los oficiales y el Salón azul, una exquisita exhibición de buen gusto.

El balcón
La Sala del Trono es reflejo claro del refinamiento de los residentes del palacio monegasco. Adornado por bellos frescos del siglo XVII en su techo y de impresionantes retratos en sus paredes, el salón alberga una chimenea de piedra suave de La Turbie y, en frente de la misma, un trono de madera dorada de estilo Imperio, que sirve sólo una vez en la vida de los Príncipes herederos, el día de su Advenimiento. En este salón se han celebrado algunos de los episodios más importantes de la historia de la Familia Real de Mónaco, como el enlace civil del príncipe Raniero y la actriz Grace Kelly el 18 de abril de 1956. Su balcón, uno de los más fotografiados, está íntimamente unido a la historia de los Grimaldi y ha sido testigo de algunos de los momentos más dulces y más amargos de la Familia Real de Mónaco. Desde él, Raniero saludó a su pueblo el día de su coronación; la princesa Gracia, convertida en esposa de Raniero, saludó feliz y sonriente a los monegascos y también desde este mismo balcón Carolina de Mónaco, flanqueada por sus padres, reapareció tras su polémico divorcio de Philip Junot. Hubo un día en el que el balcón permaneció cerrado en señal de luto. Fue, sin duda, el día más duro para Raniero y sus hijos: el día en el que la princesa Gracia dejó de respirar. Sin embargo, cada año, por navidades, en cierto sentido su espíritu vuelve para traer la sonrisa de los más necesitados del Principado que, por glamour, reina el mundo.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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