Rania y Abdalá se casaron en Ammán, en junio de 1993, tras el visto bueno de la familia y, en especial, del rey Hussein.
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Abdalá y Rania de Jordania ya son son padres de Hussein, de diez años ; Iman, de ocho, y Salma, de cuatro
31 AGOSTO 2004
Rania y Abdalá se casaron en Ammán, en junio de 1993, tras el visto bueno de la familia y, en especial, del rey Hussein. El monarca, de hecho, apostó por Rania después de que ésta le fuera presentada en el transcurso de una cena privada. Por un lado, estaba su preparación: diplomada en gestión de empresas y experta en tecnología. Por otro, su belleza, propia de las huríes. Las mujeres de los cuentos de Las mil y una noches. Contaba, por lo tanto, Rania con el mejor pasaporte para pertenecer a la familia real hachemí y, también, para erigirse como la mejor representante de una nueva generación de monarcas árabes. De una Jordania moderna, que ha dejado de ser un emirato poblado de agricultores y pastores nómadas y se ha convertido, gracias al esfuerzo de la Familia Real, en un Estado moderno.
Rania y la infancia
La reina Rania defiende, asimismo, a la infancia a través de su Fundación River Children. Una asociación que puso en marcha con la ayuda de Hussein para controlar, de cerca, el trato que los niños reciben en orfanatos e instituciones. El propio rey Hussein, ante las continuas denuncias de su nuera, no dudó en acoger en palacio, poco tiempo antes de morir, a un grupo de niños maltratados.
La Reina, en los últimos meses, ha sido noticia por haber inaugurado en Ammán, un centro para la protección y rehabilitación de los niños maltratados -el primero que existe en el mundo árabe- pero, también, por la lección magistral que dio sobre la mujer en el programa de televisión americano, 60 minutos. Con su humildad, sentido común y su compromiso social –dijo que los jueces de su país no podían seguir justificando que se pegara a las mujeres y que había que endurecer las penas contra los delitos de honor- cautivó a diez millones de telespectadores.
Rania es la diplomática y la embajadora para todo Oriente medio, una causa que le es particularmente costosa. Economista y militante social, Rania ocupa este terreno con confianza. Es por esto que ella es la que ocupa las portadas de las revistas y no su marido, a lo que afirma “yo no le hago sombra, mi esposo está muy orgulloso de mí y me dice que nosotros formamos un buen equipo y pienso que tiene razón”