Los actuales Reyes de España se comprometieron en secreto durante el enlace matrimonial de los Duques de Kent
Pinche en la imagen para ver las ampliaciones
Los entonces Príncipes demostraron desde un principio estar a la altura de las circustancias y de las exigencias que su responsabilidad les requería
2 AGOSTO 2004
En las penas y en las alegrías
Con sencillez, profesionalidad, y una ausencia total del protocolo, don Juan Carlos y doña Sofía conocieron la nación palmo a palmo, se fundieron con su gente en un inmenso abrazo, en un infinito apretón de manos, se interesaron por sus problemas, compartieron sus penas y sus alegrías… Y, poco a poco, aquel territorio gris y triste por el que comenzaron su andadura como Príncipes de España, se fue llenando de luz y de ilusión.
Y así, lo que era del todo impensable sucedió de forma natural: la corona comenzó a conquistar el reino y el Rey, una vez recuperada la legitimidad y la tradición monárquica, se convirtió en el auténtico protagonista de una Transición política sin equivalencia en la historia contemporánea.
Los mismos jardines donde comenzó todo
Desde entonces, don Juan Carlos ha ejercido como el guardián de la Constitución y de todos sus conciudadanos; y, desde entonces, también, como le gusta recordar a él, no ha vuelto a experimentar, jamás, un frío como el que sintió nada más llegar a Madrid, cuando pisó por primera vez la estación de tren de un reino que había sido el de su abuelo, Alfonso XIII.
Los Reyes de España que, como el resto de los españoles, comenzaron su andadura por una España Oscura y totalitaria, han conseguido escribir un página histórica digna de ser enmarcada. Un página que nuestros Soberanos han podido empezar a completar, en esta última década, al vivir como un bello regalo la felicidad de poder ver a sus tres hijos casados por amor, así como la llegada de los primeros nietos: Felipe Juan Froilán y Victoria Federica Marichalar (hijos de los Duques de Lugo); Juan Valentín Urdangarín, Pablo y Miguel Urdangarín (hijos de los duques de Palma) que hoy corretean por los mismos jardines donde ellos empezaron, con las manos casi vacías, su vida en común, allá por la década de los sesenta.