Precisamente porque, habiendo llegado a lo más alto en su profesión, renunció al éxito por amor para someterse a las milenarias y encorsetadas tradiciones imperiales niponas, la princesa Masako, futura Emperatriz, ha conquistado a sus conciudadanos.
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Los ciudadanos japoneses también creen que ha llegado la hora de cambiar la Constitución porque, existiendo otros antecedentes históricos, no tiene sentido seguir manteniendo vigente la ley que prohíbe a la mujer acceder al trono.

La princesa Masako quiere volver al trabajo

22 JUNIO 2004
Aseguró también que su intención no fue molestar a nadie con sus declaraciones a favor de su esposa y contra la Casa Imperial, mucho menos criticar y causar una polémica. El príncipe Naruhito dijo, además, que esperaba que las funciones de Masako dentro de la familia fueran revisadas por la Casa Imperial y que la Princesa tuviera la tranquilidad necesaria para recuperarse completamente.

De esta forma, Naruhito cumplía la promesa que hiciera a la princesa Masako antes de contraer nupcias: protegerla en todo momento. Y es que la Princesa fue una novia reacia al matrimonio. Rechazó dos veces al príncipe Naruhito por sus temoresal papel que tuviera que desempeñar en el futuro, y no cedió hasta que éste le dijo: “Puede que tengas temores y preocupaciones por el hecho de incorporarte a la Familia Imperial. Pero yo te protegeré toda mi vida”. Precisamente por ello, porque, habiendo llegado a lo más alto en su profesión, renunció al éxito por amor para someterse a las milenarias y encorsetadas tradiciones imperiales niponas, la princesa Masako, futura Emperatriz, ha conquistado a sus conciudadanos.

Todos con la Princesa
Todos se han puesto de su lado. También las diferentes fuerzas políticas del país. Así pues, el primer ministro Junichiro Koizumi lamentó el pasado lunes, en un debate previo a las próximas elecciones de Japón, la falta de la libertad de la Familia Imperial japonesa. También el jefe de partido de la oposición, Katsuya Okada, reclamó en el mismo debate más libertad para la Familia Imperial, así como la enmienda de la Constitución que permita a las mujeres su ascenso al Trono del Crisantemo. “Necesitamos un imperio más abierto al público y al mundo''.

Asimismo, los ciudadanos japoneses también creen que ha llegado la hora de cambiar la Constitución porque, existiendo otros antecedentes históricos, no tiene sentido seguir manteniendo vigente la ley que prohíbe a la mujer acceder al trono. Japón tuvo su última emperatriz (Goakuramachi reinó entre 1762 a 1770) hace casi 200 años. Sería, por tanto, una vuelta a la tradición, más que una revolución.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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