El príncipe Naruhito viajó solo a Madrid para asistir a la boda de los Príncipes de Asturias, debido al estado de salud de su esposa
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La princesa, de 40 años, está enferma y lleva apartada de sus tareas desde el mes de diciembre
15 JUNIO 2004
El nacimiento, en diciembre de 2001, de la princesa Aiko, única hija del príncipe heredero Naruhito, ha generado un intenso debate sobre si se debería cambiar la ley de la casa imperial para permitir que ella pueda reinar algún día.
La ley de la Casa Imperial, que fue promulgada en 1889 y que ha sobrevivido a una revisión de la Constitución del País después de la II Guerra Mundial, dictamina que solamente los varones pueden heredar el trono.
Las encuestas muestran que, aproximadamente el 80% de la población, está a favor de revisar la ley de sucesión para permitir que Aiko sea emperatriz y tanto juristas como políticos, preocupados por la situación de la Familia Imperial – desde la década de los sesenta no ha nacido ningún varón-, han expresado su apoyo al cambio.
Los ciudadanos japoneses creen que ha llegado la hora de cambiar la Constitución porque, existiendo otros antecedentes históricos, no tiene sentido seguir manteniendo vigente la ley que prohíbe a la mujer acceder al trono. Japón tuvo su última emperatriz (Goakuramachi reinó entre 1762 a 1770) hace casi 200 años. Sería, por tanto, una vuelta a la tradición, más que una revolución. Por otra parte, y llegada la hora de hacer reformas, sería importante recordar que el mítico ancestro del emperador Akihito es una figura femenina, la diosa Amaterasu Ornikami.
Los expertos apremian para que se reconozca la sucesión femenina en Japón y recomiendan la modificación del artículo que hace referencia a la ley que no permite que las mujeres hereden el Trono del Crisantemo... Y los políticos japoneses del partido en el Gobierno y de la oposición ponen en evidencia, una vez más, sus diferencias a la hora de evaluar si se debe o no enmendar la ley de sucesión al trono de 1947.
Ocho emperatrices reinantes
El partido demócrata, el más importante de la oposición, sugirió este fin de semana, a través de Hirohisa Fujii, secretario general del partido, que la ley de sucesión debería ser un tema a tratar el próximo mes en una votación de la Cámara Alta; y que “apoyan por completo la idea de que existan emperatrices reinantes”,.
Frente a esta postura, Shinzo Abe, secretario general del partido liberal democrático en el gobierno (de talante muy conservador) ha recordado, en el mismo programa de televisión, que aunque “Japón ha tenido ocho emperatrices reinantes a lo largo de sus 1.600 años de historia documentada, ninguna consiguió ser sucedida en el trono por un hijo suyo. Debemos pensar en profundidad en el significado histórico que va unido a la familia real, que es nuestra identidad nacional en nuestra tradición y cultura autóctonas”.