La reina Sofía, en una de las pruebas finales del vestido de novia que el diseñador Pertegaz le estaba confeccionando a la princesa Letizia.
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Asimismo, la princesa Máxima, alejada de su Argentina natal y de su familia, ha encontrado también en su suegra, la reina Beatriz, una segunda madre.

9 JUNIO 2004
Los daneses, en cambio, tuvieron que esperar tres largos años de noviazgo –tiempo que tardó la reina Margarita en dar su consentimiento a la boda de su hijo Federico con la abogada australiana Mary Donaldson- antes de presenciar cualquier gesto o muestra de simpatía por parte de la soberana danesa hacia la novia de su hijo. Se dijo, incluso, que la reina Margarita, en un principio bastante descontenta con la elección de su primogénito, intentó sin éxito encontrar candidatas solteras de sangre azul que pudieran hacerle olvidar su amor por Mary. Unas declaraciones de la reina danesa durante su estancia en su residencia estival de Caix, el verano anterior al anuncio del compromiso de la pareja, en las que admitía conocer a Mary Donaldson y en las que le daba a ésta su voto de confianza marcaron el inicio de un cambio de actitud de la soberana hacia su futura nuera.
El cambio de la reina Margarita
Desde entonces, la reina Margarita no ha dejado escapar ni una sola ocasión para demostrar públicamente la excelente relación que existe en la actualidad entre ambas: han compartido risas y confidencias en el balcón del palacio –primero, con ocasión del compromiso oficial, después con motivo del 64º cumpleaños de la soberana danesa y, recientemente, en la primera salida tras la boda de los Príncipes-; ha diseñado el monograma de Mary Donaldson como miembro de la Familia Real danesa y el conjunto de los esposos, y, con ocasión de la boda real y los actos oficiales conmemorativos, ha dejado a la Princesa algunas de las joyas más importantes de la Familia Real danesa.
Más camino tienen recorrido, en este sentido, la reina Beatriz y su nuera -desde hace ya más de dos años-, la princesa Máxima. Superados los difíciles momentos previos al anuncio del compromiso por la avalancha de críticas a causa de la relación del padre de la Princesa con el régimen de Videla, Máxima de Holanda ha sabido ganarse el cariño de todos. Se ha convertido para los holandeses en una digna sucesora de su actual soberana y para la reina Beatriz en la hija que nunca tuvo. Asimismo, la princesa Máxima, alejada de su Argentina natal y de su familia, ha encontrado también en su suegra una segunda madre. Y como verdaderas madre e hija han intercambiado joyas, han compartido vacaciones y, en cuestiones de moda, han buscado el consejo de la otra.
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