El regalo popular de los daneses para el príncipe Federico y su prometida, Mary Donaldson, con motivo de su boda será una canción y una vajilla Flora Danica con el monograma de la pareja en algunas de las piezas.
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Sólo se ha utilizado en ocasiones de gran solemnidad tales como cumpleaños y bodas reales, visitas de soberanos extranjeros, banquetes y ceremonias de condecoración.




13 MAYO 2004
El regalo popular de los daneses para el príncipe Federico y su prometida, Mary Donaldson, con motivo de su boda será una canción y una vajilla Flora Danica con el monograma de la pareja en algunas de las piezas. Un regalo de tradición danesa, regio y con historia. No estará listo, no obstante, el día de la boda, así que mientras tanto se les entregará un obsequio simbólico. Y es que la vajilla está totalmente hecha a mano y se cuece a más de 1.400 grados en un laboriosísimo proceso.

Entre los regalos populares que se han hecho con anterioridad a los príncipes y princesas daneses por su boda se encuentran: la restauración del palacio de Schackenborg Slot para el enlace del príncipe Joaquín con la princesa Alexandra (1995); el acondicionamiento del palacio de Marselisborg por la boda de la reina Margarita y el príncipe Henrik (1967); la casa de caza en Trend por la boda de Federico y la reina Ingrid (1935), y el Palacio de Marselisborg por la boda de Christian X y la reina Alexandrine (1898).

Una vajilla de flores
Flora Danica es el título de una obra ilustrada en 6 volúmenes que recoge un catálogo de toda la flora de Noruega y Dinamarca. La obra, realizada por iniciativa del médico e historiador alemán Georg Christian Oeder, se publicó en una pequeña tirada entre 1762 y 1883, y tiene un total de 3.240 grabados coloreados a mano. De este libro partió, precisamente, la idea de crear la célebre y exclusiva FLORA DANICA, una vajilla de porcelana de más de 200 años de antigüedad que actualmente se expone en el palacio de Rosenborg, en la Cámara de la Plata del palacio de Christiansborg y en el palacete de Christian VII del conjunto de Amalienborg.

La Real Fábrica de Porcelanas se creó en 1775 bajo la protección de la reina Juliana María, el príncipe heredero Federico y el rey Christian VII, todos ellos accionistas de la Fábrica. Según la tradición, la vajilla se hizo como regalo del rey danés a Catalina II de Rusia (algunos especialistas creen que por encargo de la propia Catalina) que, sin embargo, murió antes de que se hubieran completado todas las piezas, que finalmente quedaron en manos de la Familia Real danesa.



   
 

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