3 MAYO 2004
Según ha confirmado el hermano menor del príncipe Enrique de Dinamarca (Jean Baptiste de Montpezat) al periódico B.T, la Casa Real danesa no ha dudado en servirse de los viñedos de su propiedad para 'encargarse a sí mismos' una cuantiosa cantidad de botellas de vino de las que los invitados del próximo enlace entre el príncipe Federico y Mary Donaldson podrán disfrutar durante el banquete nupcial.
En concreto se trata de 6.000 botellas de vino tinto cuyo precio por unidad oscila entre 80 y 90 coronas por unidad, con lo que los ingresos de la empresa vitivinícola (SAR Les Marches de Caix) de la que son dueños la Reina Margarita y su esposo, ascenderían a medio millón de coronas (unos 67.000 euros).
No obstante, para evitar susceptibilidades, la propia Casa Real no se ha cansado de repetir una y otra vez que el presupuesto de los viñedos y el de la corte están totalmente separados para que el tesoro danés no acabe financiando los negocios de los reyes. Sin embargo, más allá de estas explicaciones, es indudable que desde el punto de vista comercial, siempre resultará interesante vincular dichos vinos al menú elegido por quienes serán los futuros reyes del país para el día de su boda, el próximo 14 de mayo.
Los expertos alaban el vino de Henrik
Si bien es cierto que hace tiempo la venta de Chateau de Caix no era precisamente el negocio del siglo, también es verdad que, con el tiempo, los viñedos del príncipe Enrique han llegado a producir algunos caldos realmente buenos, según los entendidos en la materia. Especialmente destacan los pertenecientes a la cosecha del 98, que recibieron la distinción de ‘El lirio francés’, un reconocimiento que un grupo de catadores profesionales concede cada año a aquellos vinos que consideran característicos de alguna comarca francesa en particular.
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