La comunidad internacional -en la imagen, el secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell- ha querido mostrar su respaldo a España, que en estos momentos atraviesa uno de los momentos más duros de su historia.
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El primer ministro, Tony Blair, que a primera hora de la mañana se reunió con José Luis Rodríguez Zapatero, próximo Presidente del Gobierno, junto su esposa, Cherie, a su llegada al Funeral de Estado.

24 MARZO 2004
La Familia Real española y las familias de las víctimas del atentado estuvieron acompañadas también por miembros de las Casas Reales de otros países, entre los que figuraba el príncipe Carlos de Inglaterra, el príncipe Alberto de Mónaco, el príncipe Moulay Rachid de Marruecos, el Gran Duque de Luxemburgo, el príncipe Haakon de Noruega, el príncipe Felipe de Bélgica, el príncipe Federico de Dinamarca y el príncipe Feisal Ben Al Hussein de Jordania y su esposa la princesa Alia Al Feisal.
El templo, que ha albergado un total de 1.500 personas -600 de ellas familiares directos de la víctimas-, quedó dividido en tres grandes áreas: el cuerpo principal, destinado a los familiares de las víctimas; el lateral izquierdo, a la Familia Real, el Gobierno en funciones y demás instituciones de Estado, y el derecho, a las autoridades extranjeras y Cuerpo diplomático. Además, el público pudo seguir la ceremonia a través de las dos pantallas gigantes de televisión que se dispusieron junto a la Catedral y el Palacio Real.
El poder del amor
El emotivo oficio, que se prolongó durante algo más de una hora, fue concelebrado por tres cardenales -arzobispos de Madrid, Rouco Varela; de Barcelona, Ricardo María Carles, y de Sevilla, Carlos Amigo-, así como por nueve arzobispos y diecinueve obispos. Durante la homilía, Rouco pidió alejarse de "toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia" y que se responda "a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor". "Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal!".
Se vivieron terribles escenas de dolor, durante la ceremonia, entre los familiares de las víctimas, que fueron los primeros en acudir a comulgar, incluso antes que los miembros de la Familia Real. Posteriormente, el rey don Juan Carlos, la reina doña Sofía, profundamente afectada -no ha podido contener las lágrimas a lo largo del funeral-, el príncipe Felipe con su prometida y las Infantas con sus maridos se acercaron a los familiares para darles su más sentido pésame. A continuación, don Juan Carlos y doña Sofía abandonaron el templo, acompañados por José María Aznar y Ana Botella, y seguidos por los demás asistentes. Minutos después, lo hacía el resto de los miembros de la Familia Real.
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