Emperador que, sin importarle su pasado, le pide matrimonio y fija la fecha para la primavera de 1876.
Pulse sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotos

Josefina no puede dar un heredero al Emperador y, en 1809, éste decide abandonarla.



2 FEBRERO 2004

  • Los protagonistas
    Napoleón: 1769-1821. Córcega. Emperador de Francia. Conquistó la mayor parte de Europa y fue uno de los más grandes militares de todos los tiempos.
    Josephine: 1763-1814. Viuda del Vizconde de Beauharnais y madre de dos hijos.

  • ¿Cúal fue la historia?
    Josephine había sobrevivido a dos tragedias importantes cuando conoció a Napoleón: La primera, en Martinica, la isla en la que su familia tenía una plantación de azúcar, cuando un huracán se llevó todo el patrimonio familiar; La segunda, en 1974, cuando por estar casada con el Vizconde Alexandra de Beauharnais, fue encarcelada y a punto estuvo de morir guillotinada... A pesar de llevar una vida llena de dificultades y miserias, Josephine, viste elegantemente y se mueve con gesto deslumbrante en las noches de París cuando, en el transcurso de una fiesta celebrada en 1975, un amigo le presenta a Napoleón.

    Dulce e incomparable Josephine
    Su buena educación –estudió en magníficos colegios-, su belleza, su ‘charm’, y su buen gusto hacen estragos en el corazón del Emperador que, sin importarle su pasado, le pide matrimonio y fija la fecha para la primavera de1976... Ella dice sí, se quita años para parecer más joven y recibe un medallón de oro, en el que aparece la palabra ‘destino’. Él, entregado a su pasión, no le da importancia al hecho de que, a sus 25 años, vaya a ser nombrado comandante del ejército francés y se dedica a escribirle cartas de amor desde los campos de batalla: “Me desperté lleno de tí, dulce e incomparable Josephine, ¡qué extraño efecto produces en mi corazón!...”.

  • ¿Tuvieron un final feliz?
    Josefina no puede dar un heredero al Emperador y, en 1809, éste decide abandonarla. “Yo todavía te amo, le dijo el militar, pero en política no hay corazón, sólo cabeza... Prométeme, de todas formas, que jamás dudarás de mi amor”. Josephine asiente y no tarda en retirarse, con todos los honores imperiales y una altísima renta, al Castillo de Malmaison, un regalo de su amado. Un lugar desde el que, día tras día, recibe todas las nuevas de su Emperador... Su matrimonio con María Luisa, archiduquesa de Austria... el nacimiento de su hijo, el Rey de Roma... La separación matrimonial...

    “...Para no separarnos jamás”
    Años después, en 1815, cuando el Emperador queda recluido en la isla de Santa Elena, Josephine le pregunta en una carta si pueden reunirse de nuevo. Soñando con la posibilidad de un encuentro definitivo, la enamorada de Napoleón cae enferma y muere a los pocos días por una grave afección pulmonar... Seis años más tarde, Bonaparte, en su lecho de muerte, también le dedicaría sus últimos pensamientos: “Ella desapareció en el momento en el que iba a abrazarla... Pero, antes, me dijo que nos veríamos de nuevo para no separarnos jamás”.

  • Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

    Especial

    Regalos

    Ideas para sorprender a su pareja

    Postales

    Envía tu amor con una romántica postal

    Ocho cócteles para una velada romántica

    Juegos del corazón. Diviertase con nuestro:
    -Puzzle
    -Une parejas

    Afrodisíacos

    Sensualidad a la carta

    ¿Has encontrado verdaderamente tu media naranja?

    Viajes

    Diez destinos para enamorarse