Flanqueado en todo momento por guardas de seguridad y dando sorbos a cada rato de una lata de Coca-cola, el Príncipe disfrutó junto a sus anfitriones de una divertida jornada de rodeo en Queenisland.
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El Príncipe saboreó de cerca el espíritu australiano; la esencia de la cultura de un pueblo que le ha recibido con los brazos abiertos.

7 OCTUBRE 2003
El príncipe Harry ha salido finalmente de su escondite. Después de varias semanas de confinamiento en el rancho que una vieja amiga de su madre, la princesa Diana, Annie Hill, y su esposo, Noel Hill, poseen en Australia, donde el joven Príncipe disfruta de su año sabático, el hijo menor del príncipe Carlos ha vuelto a dar trabajo a los periodistas ingleses, afincados en la tierra de los canguros, con una divertida jornada de rodeo en Queensland.
Mucho más relajado, después de que pidiera a los medios de comunicación, a través de los asistentes de su padre, el Príncipe de Gales, que le permitieran disfrutar de su estancia en Australia, y vestido con vaqueros y gorra de béisbol, el príncipe Harry asistió a un típico espectáculo de rodeo australiano, a 700 kilómetros al noroeste de Brisbane. Lo pasó en grande como hechizado por esta fiesta de la cultura australiana en la que el jinete separa a un gran ejemplar de un rebaño de ganado y lo conduce al galope por un recorrido señalado con postes. No en vano, Harry, que estaba sentado en una colina de hierba desde la que observaba atentamente el torneo, no paró de reír y gastar bromas con sus anfitriones –Noel Hill y su hijo, George-, que le acompañaban también junto algunos amigos de Tooloombilla, la propiedad donde ha pasado los últimos diez días.
Con los brazos abiertos
Flanqueado en todo momento –permaneció algo más de una hora en el lugar- por guardas de seguridad y dando sorbos a cada rato de una lata de Coca-cola, el Príncipe saboreó de cerca el espíritu australiano. La esencia de la cultura de un pueblo que le ha recibido con los brazos abiertos. El campeón de Queensland, Nick McGuire, comentó al respecto que estaba encantado de que el príncipe Harry asistiera al encuentro vacuno. “Yo siempre sospeché que él aparecería. Espero que disfrute tanto como lo hacemos nosotros", dijo.
Por otro lado, y pese a que se encuentra lejos de casa, del real palacio de Buckingham, el príncipe Harry no ha tardado en encontrar nuevas Reinas: Kate Mulcahy, la reina nacional de rodeo, de 24 años, y Jessie Woolley, la reina de caridad de rodeo junior (17 años). Ambas, grandes admiradoras del Príncipe: “Nos encantaría conocerle”.
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