La duquesa de Lugo se fue directamente a su casa, donde la estaban esperando sus dos hijos: Froilán y Victoria; a buen seguro, la mejor “medicina” que puede recibir en estos momentos de tristeza y abatimiento.
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La infanta Elena a la salida del hospital, donde se le practicó el legrado del que iba a ser su tercer hijo.



26 JUNIO 2003
Después de pasar casi 24 horas en la Clínica Ruber, siguiendo las instrucciones del equipo médico que la atendió, la infanta doña Elena abandonó esta mañana el hospital en compañía de su asesor, Carlos García Revenga.
La duquesa de Lugo se fue directamente a su casa, donde la estaban esperando sus dos hijos: Froilán y Victoria; a buen seguro, la mejor “medicina” que puede recibir en estos momentos de tristeza y abatimiento.

Todos volcados con doña Elena
No es para menos, después de todo lo que lleva luchado para que su esposo, el duque de Lugo se recupere absolutamente de la isquemia cerebral sufrida en las Navidades del año 2001, la pérdida de su tercer hijo ha sido un nuevo y duro golpe. De hecho, toda la Familia Real y sus mejores amigos, se ha volcado con ella conscientes del momento. Su madre, la Reina la visitó ayer por la tarde y en estas 24 horas de ingreso no ha dejado de recibir llamadas de teléfono. Tal es el caso de don Felipe, de viaje en Rusia, y de doña Cristina, que estaba en barcelona, conscientes de que ésta necesita mucho ánimo y cariño.
Doña Elena ha vivido, como protagonista, lo que significa pasar de la más grande de las alegrías (una noticia que cogió a todos los españoles por sorpresa) a la más profunda de las tristezas. Más si cabe si se tiene en cuenta que, cuando ya habían dado por pasado el periodo de “posible pérdida” y tan solo un día después de que los Reyes anunciaran que iban a ser abuelos por sexta vez, el doctor Emilio Esteban descubriera, en una revisión rutinaria, que el corazón del niño había dejado de latir.

Estaba perfectamente
Doña Elena, como cualquier otra mujer en caso de aborto retenido, no sólo no había sangrado, sino que no había notado nada. (Es muy frecuente que los síntomas de embarazo continúen), así que fue una tremendo shock para ella descubrir que ese bebé no iba a nacer y que tenía que ser sometida, de inmediato, a un legrado.
De vuelta a casa y de nuevo cerca de los suyos, doña Elena saldrá adelante. Y lo conseguirá gracias a su inmenso coraje para enfrentarse a la mala cara del destino.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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