En imagen, el príncipe Charles III (1818-1889) junto a su familia
El príncipe Albert I (1848-1922), hijo del príncipe Charles III
En el año 1612, Honorato II se proclamó Príncipe y Señor de Mónaco. El título de nobleza fue reconocido por el Rey de España en 1633, después de que el funcionario imperial que ejercía, por entonces, la tutela sobre Mónaco firmara un documento sin reparar que el jefe Grimaldi se llamaba a sí mismo Príncipe reinante. La Revolución de 1789 estuvo a punto de acabar con el Principado. Se votó a la unión con Francia -el lugar pasó a llamarse roca de Hércules, en griego Monoikós- y Honorato III y Francisca Teresa, soberanos reinantes, fueron encarcelados. El Príncipe pagó por su libertad. Francisca fue guillotinada. Entonces, en 1793, el Principado queda anexionado a Francia y los Grimaldi pierden el poder. Los descendientes de Honorato se unieron a Napoleón y, tras un largo litigio, recuperaron la soberanía sobre su territorio con el Tratado de París en 1814. Un año después, y según los términos del Congreso de Viena, Mónaco se convirtió en protectorado del Reino de Cerdeña. En el último tercio del siglo XIX, en el año 1861, el Principado, bajo la protección de Francia, consigue de nuevo la independencia como Estado. Y, durante la II Guerra Mundial, como no pueden oponerse a la invasión, deciden convertirse en colaboradores de Mussolini; cuatro años después , en 1949, tras la muerte del Príncipe Luis II, Raniero asumiría el poder como Raniero III.