La reina Juliana, aunque tuvo un reinado difícil durante 32 años logró superar todos los problemas políticos y familiares y alzarse sobre la nación como una soberana muy popular y respetada
La reina Juliana, aunque tuvo un reinado difícil durante 32 años, logró superar todos los problemas políticos y familiares y alzarse, finalmente, sobre la nación como una soberana muy popular y muy respetada. Fue duramente criticada cuando, al principio de su reinado, unió sus fuerzas y rezos a una curandera de fe, Greet Hofmans, buscando cura para la menor de sus hijas, María Cristina, que nació casi ciega, después de que ella padeciera el sarampión durante el embarazo. Años después, la reina Julia se vería sometida a un durísimo juicio popular a causa de la conducta de su esposo. El Príncipe Bernhard fue obligado, en 1978, a despojarse de sus títulos militares, después de que una comisión gubernamental le acusara de sobornar a una compañía aérea americana. Pero, además, otra de sus hijas, Irene, se convierte al catolicismo -en un país que durante siglos vivió en guerra contra los católicos españoles- para casarse con un noble, Carlos-Hugo de Borbón Parma; y la heredera al trono, Beatriz, impone su matrimonio con el príncipe Claus. Un alemán que formó parte de las tropas de las juventudes hitlerianas y que provocó violentísimas protestas públicas. Sin darse por vencida, la Reina acercó a su familia a la gente, cautivó los corazones de los holandeses y fue tal su éxito que hasta el mismo partido laboralista retiró su exigencia de convertir el país en una República. Juliana cedió el trono a su hija Beatriz, en 1980, el día de su 71 cumpleaños, diciendo: "Tarde o temprano los que envejecen deben de enfrentar el hecho grave de que su fortaleza se desvanece y que es irresponsable seguir".