El primer beso de los recién casados se producía momentos después de la ceremonia civil, a la salida del matrimonio al balcón del Ayuntamiento de Bruselas
El príncipe Laurent visiblemente emocionado a la salida al balcón del Ayuntamiento de Bruselas, donde tuvo lugar la ceremonia civil
12 ABRIL 2003
A las 10.20, marido y mujer salieron al balcón del Ayuntamiento que da a la Grande Place. Saludaron al escaso público que quiso ver en vivo y en directo a la pareja real. Muchos optaron por la televisión, más cómoda y con comentaristas que no dejaban pasar ni un detalle.
En un primer momento, el príncipe Laurent y Claire Coombs parecían desconcertados, quizá excesivamente emocionados por lo que acababan de vivir. Pero, pronto, la princesa tomó la iniciativa. Miró tierna a su ya marido, el príncipe Laurent, y le dio un suave beso en los labios que fue aclamado por los congregados. La princesa Matilde, cuatro años antes, no se atrevió a tanto y dio, rápida, un beso en la mejilla al príncipe heredero.
Mientras, los invitados esperaban emocionados en la catedral de San Miguel y Santa Gúdula. A las once de la mañana sería la segunda cita, el segundo paso para el sí quiero definitivo. La mayoría de las casas reales han decidido no asistir a esta ceremonia. Las víctimas de la guerra de Irak han pesado más que la ilusión de compartir este gran día con el príncipe Laurent y Claire y las familias de ambos. Pero todos, seguro de una manera o de otra compartirán con los príncipes un día tan especial