El vestido de boda de Máxima, confeccionado en seda mikado de color marfil, encaje y tul, diseñado por el modisto Valentino y copiado por más de 2.000 novias, será sin duda el gran protagonista de esta exposición.
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Muestra de uno de los servicios de mesa del banquete nupcial del príncipe Guillermo y la princesa Máxima, que se exhibe en la exposición "BODA REAL HOLANDESA. El príncipe de Orange y la princesa Máxima". Fotografía de Ben Grishaaver

10 ABRIL 2003
Unos días antes de su enlace matrimonial con Guillermo de Holanda, la princesa Máxima confesó que tenía tremendas pesadillas en las que se enredaba con el vestido de novia. Sólo se quedó en eso: un mal sueño. Ni un pisotón, ni una mancha estropearon aquel gran día ni aquel traje nupcial que, impoluto, luce hoy, desde el pasado 5 de abril, en la exposición Boda real holandesa: el Príncipe de Orange y la princesa Máxima,, en el Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires.
Elegante, sin más
Se escribieron páginas y páginas dedicadas a la boda y, cómo no, a todos los detalles que rodeaban al vestido. Aunque en los días previos al enlace se filtró a los medios de comunicación que el diseñador elegido era Valentino, nadie supo ni un sólo dato más de cómo iba a ser el traje nupcial. No obstante, y como era de esperar, éste no defraudó. Máxima lució un modelo caracterizado por la sencillez, sin estridencias ni lujos innecesarios, nada más elegante y tan acorde con su personalidad. Una verdadera obra de arte de la Alta Costura en la que el modisto italiano invirtió tres meses para su realización.
El diseño, de manga larga ajustada, discreto cuello redondeado -tipo Audrey-Hepburn-, cuerpo liso sin ningún adorno, salvo dos aplicaciones de encaje a ambos lados de la falda, y escaso vuelo, tenía una llamativa cola de cinco metros de largo. El velo, confeccionado en tul de seda con detalles florales hechos a mano, estaba sujeto con una deslumbrante y valiosísima tiara de estrellas, la misma que lució la reina Beatriz en su boda con el príncipe Claus hace 35 años. Todo un detalle de la soberana holandesa, aunque, como ya había trascendido a los medios de comunicación, no era la primera vez que ésta compartía con Máxima Zorreguieta alguna joya de la corona para lucir en los actos oficiales. Y, junto a la tiara, la novia lucía unos sencillos pendientes largos, -formados por un hilo de diamante terminado en una pequeña bola- y una pulsera de diamantes engarzados en platino a juego como únicos adornos.
Objetos de la ceremonia
Si bien el vestido de novia y las joyas, que lució Máxima aquel día, son el mayor reclamo de esta exposición, la muestra albergará también otros trajes y objetos nupciales de interés, que por primera vez podrán verse fuera de sus sedes en Holanda, el Museo Nacional del Palacio Het Loo de Apeldoorn y el Archivo de la Casa Real. Se exhibirán así pues muestras de la vajilla del banquete, candelabros, jarras, saleros y platos de porcelana de Sêvres, además de fotografías de otras bodas reales de los Países Bajos. Enlaces que, a diferencia del de Máxima, se celebraron en el país de nacimiento de la novia como fue en el caso de las bodas de los reyes Willem I, Willem II y Willem III.
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