Doña Elena, sin miramientos, conduciendo su propio coche, llevó a su hijo -su padre, el duque de Lugo, lo acompañaba todas las mañanas- a la guardería
Después de dejar al pequeño en el colegio, la infanta se fue directamente al hospital para estar al lado de su esposo
Pendientes de las pruebas, de hallar la causa exacta que le provocó el infarto cerebral, para Jaime de Marichalar ha comenzado, no obstante, la cuenta atrás para recibir el alta
Dos días antes de que Jaime de Marichalar sufriera el infarto cerebral, los duques de Lugo se habían reunido con la reina doña Sofía en la Fiesta de Navidad de la guardería de Froilán. Entonces, no podían imaginar lo que el destino les tenía reservado
9 ENERO 2002
Conversaciones con Froilán
Durante sus últimas apariciones doña Elena ha comenzado a sonreír abiertamente. Su esposo se recupera progresivamente, tiene apetito, ánimo, fuerza de voluntad y conserva su gran sentido del humor. Habla casi a la perfección y progresa óptimamente. Lee periódicos en inglés, francés y español, ve la televisión y mantiene pequeñas conversaciones telefónicas con Froilán. De hecho, al parecer, éste le ha puesto al corriente sobre la llegada de los Reyes Magos y los regalos que habían dejado para él. En casa y en la Zarzuela. La casa de los abuelos a donde acude, junto a su hermana, Victoria Federica, con muchísima frecuencia para disfrutar de la privacidad de los jardines.
La cuenta atrás
Pendientes de las pruebas, de hallar la causa exacta que provocó el infarto cerebral, después de haber descartado –entre más de cien factores- la vasculitis o inflamación de los vasos como consecuencia de agentes infectivos, drogas u otro tipo de sustancias tóxicas, para Jaime de Marichalar ha comenzado, no obstante, la cuenta atrás para recibir el alta. De hecho, sabe éste que, gracias a su edad, 38 años, tiene un 75% de posibilidades de recuperarse y, también, que no le han de faltar las fuerzas para afrontar valientemente las fases que se irán sucediendo en el tratamiento de la dolencia que padece aunque, y hasta el momento, ningún neurólogo podría atreverse a decir hasta dónde llegará esa recuperación.
Volviendo sobre sus pasos
Pero hasta que el alta no le sea dada, la vida continúa y sus hijos, inocentes, han retomado como otros miles de niños –especialmente Froilán- sus actividades escolares.
Por ello, la infanta doña Elena, con el pelo recogido, un abrigo de lana beige y su bufanda anudada marcando el estilo que puso de moda hace años su esposo, el duque de Lugo, se vio obligada a volver sobre sus pasos el martes, 8 de enero. Al mismo lugar donde, dos días antes de que su marido sufriera el infarto cerebral, se habían reunido con la reina doña Sofía para asistir juntos a la Fiesta de Navidad de la guardería de Froilán sin imaginar lo que el destino les tenía reservado.
La infanta Elena, además, cumplía años ese día, 38, y la celebración de éste sería como siempre la excusa perfecta para entrar, en familia, en la antesala de la Navidad. Rodeados de todos los adornos acordes con estas fechas, cuando se despidieron ese día, quedaron para una cita inexcusable: Nochebuena. No pudo ser.