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Matilde de Bélgica, 13 años menor que su esposo, el príncipe Felipe, de 40, tendrá la extraña distinción de ser la primera Reina belga, realmente belga y, también, la de ser la madre de la primera Reina de los belgas de la historia moderna.
Madre de una Reina
Así lo ha querido el destino y así ha de pasar a la historia porque la princesa Matilde, aristócrata y logopeda, acaba de dar a luz a una niña y con esa niña, la dinastía se ha hecho mujer. Su hija Elisabeth será, por herencia directa, la primera soberana de la historia moderna... Y ella, por sus raíces familiares, una gran fuerza pacificadora y unificadora para el país. Un Estado federal, referencia clave en el proceso de unificación de Europa, sede del Parlamento europeo y un lugar privilegiado del Continente. Un País que ellos entregarán, en el tiempo, a la hija que ahora acaba de llegar al mundo: la princesa Elizabeth.
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