Carlota no tiene título nobiliario por el momento, aunque el mundo ya se ha encargado de bautizarla como "la bella princesa Carlota"
Carlota se ha convertido en la novia de Europa; en la más digna heredera del glamour Grimaldi. Dos damas eternas, su abuela Grace y su madre, Carolina, la han bendecido dándole en herencia todos los dones que han hecho de ellas dos princesas de raza para la historia de las monarquías
10 OCTUBRE 2001
CARLOTA Marie Pomeline Casiraghi de Monaco, 1986. (Charlotte para su familia y amigos). Hija de Carolina de Mónaco y nieta de Grace Kelly, una belleza histórica irrepetible. Ojos azules y pelo castaño (mediterráneo), cariñosa, extrovertida, aventurera, risueña y cercana.
A sus quince años cumplidos el pasado tres de agosto, ha irrumpido en el mundo con desplante y audacia. Podía haber esperado unos años más para mostrarse regia e imponente en su papel de nueva dama de Mónaco pero, al igual que sus antecesoras, ha optado por hacer suyo el lema familiar: crecer y vivir deprisa. Consumir el tiempo con urgencia para ser mayor cuanto antes.
No tiene títulos nobiliarios por el momento aunque, el mundo, por si acaso, le ha impuesto ya el de la bella princesa Carlota. Dispone, no obstante, la joven Grimaldi de una floreciente y sublime belleza y de un porte aristocrático imponente. Ha heredado tributos y bondades y todos los dones necesarios para conducir su vida hacia un destino excepcional.
Nada se ha contado de sus planes personales –al parecer no tiene demasiada predisposición hacia los estudios- ni de qué le gustaría ser en el futuro. Tampoco si hubiera elegido otro destino de haber tenido la oportunidad. Lo único que sabe es que avanza arrolladora con su personalísimo estilo a la conquista del mundo.