Cuando Harald de Noruega anunció a su padre, Olav V, en 1968, que deseaba casarse con una dama de familia no real, la discusión sobre el porvenir de la monarquía y si era o no conveniente ese matrimonio alcanzó a todos los sectores sociales y políticos del país. El Príncipe conocía a su futura esposa desde hacía nueve años y, cansado ya de esperar, estaba totalmente decidido a contraer matrimonio. De hecho, así se lo comunicó a su padre, el Rey. Si no podía casarse por amor, se quedaría soltero o, lo que era peor, renunciaría al trono. El rey Olav consintió al fin y Sonia fue aceptada, con entusiasmo, por los Noruegos que, después de haber vivido tan de cerca la historia, se unieron espontáneamente a la celebración llenando las calles de flores y de música. La boda se celebró en agosto de 1968. Y, ahora, treinta y tres años después de aquella gran ceremonia, la historia se repite. Haakon de Noruega y Mette-Marit, la mujer por cuyo amor Haakon ha luchado a la desesperada, también contraerán matrimonio en agosto –prácticamente en la misma fecha– del año 2001. Es decir, tres décadas después, en el mismo lugar y a la misma hora.

Haakon y Mette-Marit, por cuyo amor ha luchado casi a la desesperada, contraerán matrimonio el próximo agosto

Harald de Noruega luchó por conseguir a su verdadero amor, Sonia Haraldsen, una dama no perteneciente a la realeza

Los Reyes de Noruega, reviviendo de alguna forma su propia experiencia, no han querido enfrentarse a su hijo Haakon

Harald rompió las "reglas" de la Monarquía en favor del amor. “Entre el amor y la monarquía, elegiría lo primero”

La Reina y Mette-Marit comparten su preocupación por los desesperados y los desheredados

A pesar de sus diferencias, la Reina ha reconocido abiertamente que se alegra de que Mette-Marit forme parte de la familia real

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