Las soberanas saben que su presencia entre los enfermos y necesitados, contribuye a llevar ayuda a donde más se necesita
La gran duquesa María Teresa jugando al futbolín con los niños enfermos del hospital madrileño del Niño Jesús
8 MAYO 2001
La Reina doña Sofía y María Teresa, gran duquesa de Luxemburgo,
cada vez más solidarias y más comprometidas con el sufrimiento y las necesidades de la infancia, visitaron el martes por la mañana el Hospital del Niño Jesús. Uno de los primeros hospitales pediátricos de España y Europa y, también, uno de los centros impulsores de la pediatría española.
Caricias y juegos en la planta de Oncología
A sabiendas de que con su imagen y su buen hacer son el canal perfecto para llevar ayuda a dónde tanto se necesita, las soberanas dedicaron varias horas de su programa a una visita, sin protocolo, a este hospital infantil cuyo personal médico está absolutamente involucrado con la idea de promover la investigación y formación en el manejo de niños enfermos.
A su llegada al centro, sobre la una del mediodía... Todos los pasillos llenos, abarrotados de niños enfermos: ¡qué simpática, y qué elegante es la Reina!, decían... Y doña Sofía entregándose absolutamente. No había forma de que avanzaran. Dos niños hospitalizados, con su batita, les entregaron dos ramos de flores primaverales. Otros, les esperaban en la sala de juegos. Todos, sin excepción, habían pedido expresamente conocerlas y, todos, habían sido previamente autorizados por sus padres, para participar de la visita. La Reina doña Sofía no pudo evitar acariciar sus cabecitas y la gran duquesa de Luxemburgo, para romper el momento de emoción, decidió jugar al futbolín con ellos en la planta de oncología.
Ofrenda floral al Soldado Desconocido
Y mientras la Gran Duquesa se entregaba a estos niños enfermos españoles, su esposo, el gran duque Enrique, cumplía con su apretada agenda protocolaria: reunión en el Ayuntamiento; visita al Senado, donde al igual que en la cena de gala celebrada en el palacio Real el día anterior, el jefe de Estado tuvo unas palabras de recuerdo para la última víctima ETA, Manuel Jiménez Abad; y, por último, homenaje y ofrenda floral al Soldado Desconocido. Un monumento situado en la plaza de La Lealtad, de Madrid, con llama Eterna, inaugurado por el Rey de España, en 1985, en memoria de todos aquellos que dieron su vida por la Nación durante la Guerra de la Independencia, en 1808.
Los duques de Luxemburgo, que aprovecharon su viaje a España para saludar, también, al pintor Macarrón y contemplar, por primera vez, el retrato que el artista ha hecho de los dos, recibirán esta noche en su casa,de El Pardo –aún situado en territorio español, es, en Madrid, su residencia oficial- una recepción para los Reyes de España, y otros invitados personales. Como de costumbre, será en el patio de los Borbones y se ofrecerá, a modo de despedida, una cóctel informal.