En la imagen, los Reyes, los Duques de Lugo, los duques de Palma y los Grandes Duques de Luxemburgo, a su llegada al Palacio Real
Las Reinas, elegantísimas, conversan cariñosamente en presencia de don Juan Carlos y el Gran duque de Luxemburgo
8 MAYO 2001
Los grandes duques de Luxemburgo, invitados por Sus Majestades Los Reyes de España, acudieron, puntualmente, el pasado lunes al palacio de Oriente para asistir a una cena de gala ofrecida, en su honor, por la familia Real Española.
Enrique y María Teresa, los jefes de Estado más jóvenes de Europa y, también, los primeros soberanos que han accedido al trono en este milenio, habían llegado a Madrid esa misma mañana en lo que constituía su primera visita de Estado como Grandes Duques de Luxemburgo.
Recibidos por el príncipe Felipe de Borbón en el aeropuerto fueron homenajeados con todos los honores militares en El Pardo e invitados, horas después, a una almuerzo privado a la Zarzuela.
Un menú europeo muy al gusto de la reina doña Sofía
A la cena de gala, en la que estuvieron presentes el Príncipe de Asturias, los duques de Lugo y los duques de Palma, asistieron 115 invitados: entre ellos, el presidente del tribunal constitucional, Pedro Cruz; el Ministro de la presidencia, Juan José Lucas; el ministro de Fomento, Álvarez Cascos; el ministro de Asuntos Exteriores; Joseph Piqué; el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas; el presidente de la Comunidad de Madrid, Ruíz Gallardón; el Alcalde de la capital, Álvarez del Manzano; la duquesa de Alba y su hijo, el duque de Huéscar.
La cena, servida en un entorno de absoluta exquisitez, estuvo compuesta por: sopa de tomate a la hierba buena, espárragos verdes braseados al roncal, lubina asada con hinojo y turbantes de miel con frambuesa. Un menú muy europeo y muy al gusto de doña Sofía que, como siempre, antepuso, a la carne, las verduras y los pescados.
Para la velada se eligieron vinos y cavas de la bodega de la Casa Real.
Los discursos de la libertad
“Mi familia y yo, y todos los aquí presentes, dijo el Rey al final de la cena de gala refiriéndose a la manifestación contra ETA que, en esos momentos, se celebraba en Zaragoza, estamos esta noche como personas, como ciudadanos y como demócratas, codo con codo con quienes en la Capital de Aragón están expresando públicamente su compromiso por la libertad y contra el terror... ante este nuevo crimen”.
Inmediatamente después de condenar el último atentado terrorista que causó la muerte a Manuel Jiménez Abad, don Juan Carlos agradeció a los Grandes Duques de Luxemburgo su decisión de viajar a España y recordó el cálido “y generoso recibimiento” que el Gran Ducado les brindó a él y a la Reina, en 1980. El Soberano expresó, también, la gran satisfacción que siente el pueblo español por la “noble expresión de la profunda amistad que Luxemburgo y sus nuevos grandes Duques han querido testimoniar una vez más en España... Con sus palabras, el Rey recordó, además, que ambos países, Luxemburgo y España, “somos aún tributarios de la herencia espiritual de uno de los más grandes y preclaros hombres que ha tenido Europa, el Emperador Carlos, que soñó y trabajó en su día como hoy lo hacemos nosotros por una Europa más unida, vertebrada a una comunidad de valores e ideales compartidos”.
Sus Majestades, un buen ejemplo para la monarquía actual
Por su parte, el gran duque de Luxemburgo Enrique valoró el ejemplo que ofrecen nuestros Reyes al asegurar que, “Sus Majestades quieren dar un rostro humano a la monarquía actual. Por ello, la Gran Duquesa y yo no podríamos sino inspirarnos en ello para nuestra propia actuación".
La Cena de Gala en honor a los Grandes Duques de Luxemburgo fue el acontecimiento del glamour, la distinción y el equilibrio. La reina doña Sofía vestía un traje rojo carmesí y la Gran Duquesa uno rosa pálido con abrigo a juego. La infanta doña Elena, un vestido colorido muy original con pliegues hasta la cintura y su hermana, la infanta Cristina, un modelo de basé sin mangas.