La princesa Estefanía, que reside en la pequeña localidad francesa de Auron, fue hace unos días la protagonista del Festival Internacional del Circo celebrado en Montecarlo
Estefanía de Mónaco ha vuelto a acompañar a su padre, el príncipe Raniero, en los actos oficiales que se celebran en el principado
La princesa ha querido celebrar esta fecha tan entrañable rodeada de su familia
1 FEBRERO 2001
La princesa Estefanía celebró su treinta y seis cumpleaños junto a sus hijos. La hija menor del príncipe Raniero, y la tristemente desaparecida Gracia de Mónaco, se ha convertido en una elegante princesa que acompaña a su padre a los diversos actos oficiales que tienen lugar en el pequeño principado. Precisamente hace tan sólo unos días, la princesa Estefanía se convertía en la auténtica protagonista de la celebración del Festival Internacional del Circo de Montecarlo. Aunque ha pasado un largo periodo de tiempo alejada del protocolo y las obligaciones que le imponen su condición de princesa, Estefanía ha vuelto ha protagonizar, junto a su hermana la princesa Carolina, la vida del pequeño principado.
A sus treinta y seis años, Estefanía parece haber encontrado la tranquilidad lejos de la presión de la prensa y el rígido protocolo de palacio. Hace ahora casi dos años, la princesa se marchó junto a sus hijos a un pequeño pueblo en las montañas francesas. Allí, en Auron, la princesa pasa casi inadvertida entre sus vecinos quienes apenas saben de su presencia. Incluso ha trabajado durante algún tiempo como camarera en el café de un amigo. La vida de la que los medios de comunicación bautizaron como la princesa "rebelde", gira en torno a sus hijos Luis y Paulina y a la pequeña Camila. Precisamente, la princesa no dudo hace algún tiempo en trasladarse con sus hijos a vivir durante unas semanas junto a las gentes del circo. Su hija Paulina se convirtió, además, en la protagonista de uno de los números del espectáculo circense de los Hermanos Knie.
Reaparición en Mónaco
Hace ahora un año, las páginas de los diarios y revistas del mundo entero comentaban el cambio que estaba experimentando la princesa. Con una imagen algo más clásica de la que nos tenía acostumbrados, aparecía junto a su padre acompañándole en una recepción. Se especuló entonces sobre el papel que la joven princesa debía desempeñar en el principado. Frente a su hermana Carolina, casada desde hacía poco tiempo con el príncipe Ernst de Hannover y con la que se decía que mantenía una fría relación, Estefanía representaba el papel de una joven de su tiempo que, lejos de su posición de princesa, parecía más preocupada por su familia y por mantener una buena relación con los padres de sus tres hijos. Meses más tarde, las dos damas de Mónaco, las princesas Carolina y Estefanía, compartían protagonismo, sonrisas y la admiración de todos durante la celebración del Baile de la Cruz Roja de Mónaco, uno de los grandes acontecimientos que se celebran periódicamente en el principado. Desde entonces, diversas apariciones en actos oficiales como la celebración del Día Nacional de Mónaco y sociales, como rifas y subastas benéficas a favor de los niños. Mientras, a la princesa se le puede ver pasear, de vez en cuando, por las calles de Montecarlo acompañada, en ocasiones, por Daniel Ducruet, padre de sus hijos Luis y Paulina, o más recientemente, de Jean Raymond Gottlieb, padre de la pequeña Camila.
Hoy, la princesa Estefanía, recién cumplidos treinta y seis años, se muestra radiante mientras combina sus apariciones oficiales junto al resto de la familia real en el principado con la vida tranquila que mantiene en Francia junto a sus hijos en uno de los momentos, a decir de diversos amigos cercanos a la princesa, mejores de su vida.