17 MAYO 2004
Se acerca el final de la espera. A cinco días de la boda del siglo, se ultiman los preparativos nupciales a toda carrera y los prometidos reales han cerrado el ciclo de visitas institucionales antes de su enlace, el próximo sábado 22, con un almuerzo con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el Palacio de la Moncloa. El príncipe Felipe y doña Letizia fueron recibidos este mediodía, sobre las dos y cuarto de la tarde, por el Presidente y su esposa, Sonsoles Espinosa, que habían llegado de la mano minutos antes de las dos, en la escalinata del edificio del Consejo de Ministros.
Don Felipe y su prometida, vestida para la ocasión con un traje amarillo oro -un conjunto de dos piezas formado por falda plisada y chaqueta cruzada- con complementos a juego y el pelo peinado con un semirecogido, saludaron afectuosamente a sus anfitriones y posaron sonrientes junto a ellos para la prensa. A continuación, los cuatro se dirigieron al Salón de Columnas y Tapices, donde tuvo lugar la comida con el Gabinete al completo -a excepción del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que no pudo asistir por encontrarse en Bruselas en un consejo de ministros dedicado a la Constitución europea-, además del Jefe de la Casa de Su Majestad El Rey, Alberto Aza, el Secretario General de la Casa del Rey, el Secretario del Príncipe, Jaime Alfonsín, y el Secretario de la Presidencia.
Espejo de la felicidad de España
Una vez en el interior del edificio, tras firmar en el Libro de Honor de la casa, don Felipe y doña Letizia conversaron con los integrantes del Ejecutivo antes de sentarse a la mesa, que presidieron el Príncipe y su anfitrión. Don Felipe estuvo acompañado durante el almuerzo por Sonsoles Espinosa, a su derecha, y por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de Vega, a su izquierda. Zapatero por doña Letizia, a su derecha, y la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, a su izquierda, en su condición de ministra representante de la cartera con mayor antigüedad.
El menú que degustaron consistió en 'pañuelitos' crujientes de bogavante con salsa de carabineros, solomillo de buey al queso picó de Tresviso y como postre, espuma de chocolate con fresas de temporada. Todo ello regado con vino albariño 'Terras Gaudas' y un Rioja Imperial Cuné Gran Reserva 1995. Tras el almuerzo, se realizó un brindis informal por la felicidad de los novios. Zapatero deseó a la pareja que “su felicidad sea el espejo de la felicidad de todos los españoles" y luego leyó el poemo Los justos de Borges.
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