19 ABRIL 2004
El Príncipe Felipe y doña Letizia cenaron el pasado sábado en el Alcázar de Segovia, junto con los compañeros de promoción de la Academia General Militar del Príncipe de Asturias, con motivo del XX aniversario del ingreso en la institución. Un emotivo reencuentro en el que don Felipe tuvo ocasión, además, de presentarles por primera vez a su futura esposa.
Los prometidos reales conversaron distendidamente con los asistentes durante el cóctel de bienvenida que se sirvió en la sala de los Reyes. A continuación, un total de 250 invitados, con esposas incluidas, repartidos entre la sala de la Galera -que albergó la presidencia, representada los novios reales, y los números uno de cada arma-, y la de Aljimeces, degustaron el menú servido por el restaurante segoviano que regenta José María Ruiz Benito: ensalada de perdiz, gallo ibérico escabechado con foie fresco, crema de cangrejo con tacos de rape y gambas blancas y el tradicional cochinillo asado segoviano. Todo regado por Ribera del Duero y cava gran reserva.
Cochinillo asado y regalos
doña Letizia, que lució para la ocasión un elegante traje pantalón de color verde, repitió de este plato, desmintiendo así los rumores que apuntaban que la futura Princesa era vegetariana. La pareja real trinchó el cochinillo con el borde de un plato, que estrellaron a continuación, según el ritual, contra el suelo. Concluyeron la cena con un postre muy regio: crema de la reina.
Al final de la velada, los invitados le hicieron entrega a los novios de un regalo conjunto secretísimo. No en vano, se pidió al personal que abandonara los salones y se cerró las puertas para que nadie lo viera. Asimismo, obsequiaron, al parecer, a la pareja dos relojes de la firma de joyería Yanes. Después de agradecer los regalos y las muestras de cariño a los invitados, el Príncipe Felipe y dona Letizia abandonaron, pasada la una de la madrugada, el Alcázar, mientras el resto de los comensales prosiguieron la velada.
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