11 MARZO 2004
Ha dejado atrás toda una vida por amor al Príncipe de Asturias y ha empezado a creerse su propio cuento de hadas. Sus nupcias con don Felipe de Borbón, un príncipe azul real, serán seguidas por 300 millones de personas y eso la convierte en protagonista de una gran acontecimiento histórico. Sabe lo que quiere, se involucra personalmente en todo, asume riesgos y le importa lo que los demás dicen y piensan de ella. Por ello, doña Letizia se mueve con cautela tanto en lo oficial como en lo privado y construye, poco a poco, los cimientos de su futuro como Princesa de Asturias... Esa nueva existencia que comenzará con un “sí, quiero” el 22 de mayo en la catedral de La Almudena.
Mientras tanto, y hasta que no se agoten los 70 días de la cuenta atrás, la prometida del Príncipe de Asturias seguirá perfeccionando su papel, analizando sus fallos e involucrándose personalmente en todo porque, de alguna forma ha de encontrar el equilibrio entre lo que fue y lo que es. Entre lo que vivió y lo que le queda por vivir... Mientras tanto, y hasta que no se agoten los 70 días de la cuenta atrás, para asistir a la que será la gran boda del siglo, los medios de comunicación continúan desvelando los últimos detalles sobre el enlace real.
Arquitectura efímera para la Catedral y el Palacio
Se ha podido confirmar que Ignacio Vicens, catedrático de la Universidad politécnica de Madrid y profesor de la Universidad de Navarra (el arquitecto al que encargaron acondicionar Colon y Cuatro Vientos para la última visita del Papa Juan Pablo II), será el responsable de transformar la Catedral de La Almudena pudiendo intervenir también en la decoración del Palacio Real donde el Príncipe y doña Letizia celebrarán sus nupcias. Vicens, quizá el mayor especialista en arquitectura efímera de España, acometerá un proyecto con el que dará un aire completamente diferente al templo. Una decisión a la que él responde discretamente diciendo que está muy orgulloso, que ya ha empezado a presentar algunas proposiciones y que está a la espera de la decisión familiar entendiendo que “a diferencia de la escenografía, la arquitectura efímera existe, ocupa un volumen y crea un espacio real, arquitectónico”.
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