31 ENERO 2004
De la mano, sonrientes, y con una indudable química entre ellos (por algo se han convertido en la pareja más querida de nuestro país), doña Letizia Ortiz y Felipe de Borbón disfrutaron de un relajado paseo por las calles de Oviedo. Qué mejor colofón, un paseo de enamorados descubriendo los espacios y rincones de la infancia de doña Letizia, para un día que, según don Felipe, recordaría como "uno de los mejores cumpleaños de mi vida".
Un día cargado de sorpresas
A las 12.30 la pareja principesca apareció en la explanada de la basílica. Muchos retaron el frío de la mañana, y acudieron a dar la bienvenida al Príncipe de Asturias y su prometida, oriunda de la tierra y leal a las costumbres de la región. No faltó ni un sólo detalle. Los niños de la Escolanía de Covadonga interpretaron, entre otras piezas, un conmovedor Cumpleaños feliz; y el Príncipe y su prometida no quisieron irse del Monasterio sin haber rezado, unos minutos, en la intimidad y con recogimiento, a la Santina. Después, comida en Cangas de Onís. Más tarde, porque la agenda era apretada y las ganas de disfrutar Asturias muchas, vuelta a Oviedo, donde la pareja paseó por la ciudad. doña Letizia quiso que su prometido conociera las calles que recorría en su niñez, y el Príncipe estuvo encantado de visitar los muros del colegio donde doña Letizia aprendió sus primeras letras.
Descanso en el hotel Reconquista
Tras esta entrañable visita por la infancia de doña Letizia, la pareja descansó en el hotel Reconquista. Como curiosidad, en este hotel se tomó la primera imagen de la pareja, durante la celebración de los Premios Príncipe de Asturias. Pero la noche ovetense brindaba más encantos a los futuros esposos. Así es que volvieron a las calles, a ratos de la mano, a ratos abrazados, para dirigirse a pie a un céntrico restaurante, situado en el casco histórico, donde pudieron disfrutar de la gastronomía de la región.
Cálida relación con los abuelos de doña Letizia
En este segundo viaje a Asturias, una vez hecho público el compromiso real, se ha vuelto a demostrar que doña Letizia siente un especial cariño por sus abuelos, doña Menchu Álvarez del Valle y don José Luis Ortiz. En todo momento ha estado pendiente de ellos y disfrutando de su compañía. Hoy, poco antes de regresar a la capital, tanto ella como don Felipe de Borbón han acudido a Sardéu para almorzar en la paz del hogar familiar. La familia ha posado, con gran paciencia y una enorme sonrisa, en la puerta de la casa de los abuelos de Letizia, antes de entrar y disfrutar de los manjares de la mesa.
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