10 NOVIEMBRE 2003
La prometida del príncipe de Asturias, y según determinación de la legislación canónica, debido a su condición de “divorciada” ha de contestar necesariamente a algunas preguntas antes de contraer matrimonio.
De hecho, aunque el cardenal Antonio María Rouco Varela tendrá ante sí a dos personas solteras que comparecen ante Dios por primera vez para casarse, el oficiante de la ceremonia tendrá que averiguar previamente el por qué de su matrimonio civil y, también, por qué doña Letizia quiere casarse por la Iglesia en esta ocasión.
Curso prematrimonial
Aunque la Iglesia no puede considerar válido su matrimonio anterior - para los bautizados, el único matrimonio válido es el sacramental- no puede ignorar que éste ha existido y que el curso prematrimonial será casi de obligado cumplimiento tanto para el príncipe de Asturias como para doña Letizia.
Este trámite religioso se debe a que, a pesar de que la institución eclesiástica no considera válido el matrimonio anterior de Letizia Ortiz al tratarse de un enlace civil, explica Federico R. Aznar (decano de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca) "no hay que desconocer que es una realidad que ha existido" y que tiene "su valor y consistencia" como institución civil.
No existe para la Familia real un trato de favor
Según el catedrático, el objetivo es garantizar en este tipo de casos que la boda canónica posterior es "una opción seria, que no se trata de un fraude a la ley". El decano de Derecho Canónico apuntó también que se hubieran dado "mayores complicaciones" si Letizia Ortiz hubiera tenido hijos del primer matrimonio.
don Felipe de Borbón y doña Letizia Ortiz cumplirán con el expediente como otra pareja, queriendo esto decir que jurarán en presencia de dos testigos (también bajo juramento) y que creen en el matrimonio según la doctrina de la Iglesia: sacramentalidad, unidad e indisolubilidad. No existe para la Familia Real un trato de favor.
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