¿Sientes que te falta energía?
Apunta nuestras recomendaciones para plantar cara a la astenia primaveral
Ya está aquí la primavera, que, paradójicamente para muchos, no es sinónimo de optimismo y de alegría. Frente a la previsible dosis de buen humor por el aumento de horas de sol y el buen tiempo, muchas personas manifiestan decaimiento, irritabilidad, cansancio prolongado... Si tienes estos síntomas, los expertos coinciden en que, tal vez, estés pasando por un episodio de astenia primaveral, uno de los efectos colaterales de la nueva estación recién estrenada. En un nivel leve o moderado, afecta a una de cada diez personas, según Pilar León, vocal de Alimentación del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, siendo las mujeres con edades comprendidas entre 35 y 60 años las más propensas a padecerla. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) afirma que la subida de las temperaturas y el incremento de horas de luz provocan en muchas personas alteraciones físicas y del estado de ánimo. Somnolencia, irritabilidad, cansancio y apatía son los síntomas más frecuentes asociados a la astenia primaveral. Pero no hay que asustarse, pues se trata de un trastorno leve que suele remitir en menos de dos semanas.
Pero, ¿qué es exactamente la astenia? Los expertos la definen como la falta de fuerzas o decaimiento caracterizada por una sensación de cansancio, fatiga física y psíquica, bajo tono vital y apatía. La fatiga intelectual, la dificultad de concentración y los trastornos del sueño, la memoria y del apetito son otras de las molestias asociadas a este estado. En la mayoría de los casos, se trata de un síntoma aislado y transitorio que no responde a un motivo concreto y que incluso puede ser la respuesta del organismo al estrés o al sobreesfuerzo físico o intelectual.
¿Cómo aliviarla? Pueden ser útiles una serie de sencillas medidas para aliviar las molestias que conlleva:
- La dieta equilibrada y variada, fundamental. Es un pilar básico a la hora de intentar combatir la astenia. Así, pueden serte de utilidad las recomendaciones de Pilar León, que nos resume los alimentos que nos irán bien y los que no son convenientes:
Alimentos recomendados:
-Aumentar la presencia de cereales, legumbres, frutas y verduras de temporada. Es decir, aumentar el consumo de hidratos de carbono y reducir el consumo de grasas.
-Consumir productos integrales, ricos en fibras y vitaminas del grupo B.
-Aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados como los Omega 3 que se encuentran mayoritariamente en los pescados azules.
-Consumir alimentos con probióticos que ayude a reforzar el sistema inmunológico.
Alimentos perjudiciales:
-Los llamados azúcares rápidos: bollos, pasteles, etc.
-Las grasas saturadas y colesterol.
-Los fritos y las comidas muy elaboradas.
-Las salsas.
-Las bebidas excitantes con cafeína, té, alcohol, etc.
- La importancia de dormir bien. El sueño debe ser reparador y es conveniente dormir al menos 8 horas. Las cenas deben se ligeras y se tomarán al menos dos horas antes de acostarse, para que la digestión no interfiera en el sueño.
- Realizar ejercicio físico moderado. Se recomienda de media a una hora de ejercicio diario para liberar endorfinas. Pasear, nadar, bailar, montar en bicicleta o hacer yoga son opciones al alcance de todos.
- Las comidas, a su hora. Conviene repartirlas en cinco tomas si pasan más de cuatro horas de una a otra. Entre horas es mejor consumir alimentos ricos en vitaminas y minerales como frutas, zumos de hortalizas o yogures.
- Evitar sustancias estimulantes. Intenta no abusar del alcohol, el tabaco y las bebidas excitantes, como el café y el té, que pueden sustituirse por infusiones o equivalentes sin cafeína.
- El agua, un buen aliado. Hay que consumir una cantidad suficiente de agua al día, ya que favorece la función renal e intestinal. Disponer de una botella de agua en un lugar fresco y visible es la mejor forma de obligarse a tomar la cantidad necesaria. Siempre se puede sustituir o complementar con infusiones, zumos y caldos.
- Los descansos, necesarios. Siempre que sea posible, es bueno hacer pequeños descansos de cinco minutos cada hora durante la jornada laboral para que ésta se desarrolle de una forma más relajada.
- Al aire libre, mejor. Es una buena idea prolongar la actividad en el exterior mientras dure la luz solar, para facilitar la adaptación a la estación, así como tomar el aire y el sol. Hay que aprovechar las horas de luz natural para salir, lo que potenciará el optimismo.














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