Belleza

Cistitis, una incómoda desazón

Nuestro experto, el doctor Eduardo Junco Anós, nos habla acerca de este habitual problema femenino

Existen algunas medidas que recientemente han demostrado cierto nivel de eficacia fundamentalmente en la prevención, en concreto el zumo de arándanos rojos y los concentrados y productos de él derivados.

Nos encontramos ante uno de los problemas que más afectan a muchas mujeres a lo largo de su vida, las infecciones del tracto urinario, siendo la más frecuente de ellas la cistitis (infección de la vejiga urinaria), que aunque no se considera una enfermedad de transmisión sexual “per se” sin duda alguna está favorecida por las relaciones sexuales, en las cuales, y por arrastre, se facilita la entrada de bacterias a través del meato uretral, situado justo por delante de la vagina. La uretra de las mujeres es corta y, por este motivo, facilita el paso de gérmenes hacia la vejiga, posibilitando el desarrollo de infecciones.

El embarazo, la existencia de obstrucción urinaria, la disfunción neurógena, el reflujo vesicoureteral y los factores genéticos son otras circunstancias que favorecen la presentación de las infecciones de orina.

Su incidencia. El 5% de las mujeres normales tiene una predisposición a la cistitis debido a la colonización del meato urinario por una bacteria llamada Escherichia Coli. Existen otros gérmenes que también pueden ocasionar cistitis, sin embargo su frecuencia es mucho menor.

Sus síntomas. La cistitis se caracteriza por el síndrome miccional: disuria (dolor o molestias al orinar), polaquiuria (aumento del número habitual de micciones a lo largo del día) y tenesmo (micción urgente, continuas ganas de orinar). Pueden aparecer también aunque con menor frecuencia dolor suprapúbico, fiebre y hematuria macroscópica (sangre en la orina).

Su diagnóstico. Existen métodos rápidos para detectar la presencia de bacterias en la orina. Estos métodos tienen una buena sensibilidad que, asociada a una clínica sugestiva, pueden servir en muchos de los casos para tomar una decisión sobre el inicio o no del tratamiento antibiótico por parte del médico de cabecera. Aunque el cultivo de la orina y el antibiograma son las dos pruebas que permiten una mayor seguridad diagnóstica, en mujeres con cistitis no complicada bastará una tira reactiva para decidir la estrategia terapéutica.

Mecanismos de defensa. Para disminuir las probabilidades de que las bacterias colonicen las estructuras del aparato urinario, existen algunas medidas que toda mujer propensa a estas infecciones debe realizar (me refiero siempre a las mujeres, por lo habitual que en ellas es la ITU (infecciones del tracto urinario). En el hombre una infección urinaria siempre tiene una consideración de gravedad y su manejo es distinto en muchos aspectos):

  • Beber unos 2 litros de agua diarios para diluir los gérmenes y aumentar la eliminación periódica de los mismos mediante la micción.
  • Vaciado vesical (micción) tras las relaciones sexuales. De este modo se eliminarán los posibles gérmenes que hayan entrado en el tracto urinario durante las mismas.
  • En caso de diabetes, controlar lo mejor posible las cifras de glucemia, ya que un adecuado control protege de las infecciones. En general los pacientes diabéticos tienen más tendencia a las ITU, que en ellos serán más frecuentemente complicadas.

    Infecciones urinarias complicadas. Consideramos que estamos ante una infección urinaria complicada en el caso de que se dé dicha infección y, además, nos encontremos ante alguno de estos casos: un embarazo; un paciente varón; trastornos estructurales o funcionales del tracto urinario; diabetes; inmunosupresión; manipulación urológica reciente; síntomas de más de una semana de duración; enfermedad médica subyacente.

    Infecciones recurrentes. Se considera infección recurrente cuando hay más de 3 episodios por año. Ante la presencia de ITU recurrente una mujer joven debe consultar con su médico para iniciar una valoración exhaustiva del problema con el fin de iniciar una estrategia terapéutica adecuada. Debemos diferenciar entre recaída y reinfección. La primera suele estar causada por el mismo germen y se produce dentro de las dos semanas siguientes a la finalización del tratamiento, mientras que la reinfección suele estar producida por un germen de una cepa distinta a la que causó el primer episodio. Ocurre dos semanas después de haber acabado el tratamiento antibiótico y en general varios meses después.

    Cómo tratarla. En los casos leves y no recurrentes se pueden utilizar distintas pautas de tratamiento empírico. La elección del antibiótico y de la pauta de administración depende exclusivamente del médico, que decidirá en función de la historia clínica, la anámnesis y la exploración física, incluida la tira reactiva o cualquier otra prueba solicitada. Los antibióticos se pueden usar en pautas monodosis, en ciclos de tres o de siete o más días.
    Hay que tener en cuenta que ante infecciones recurrentes o complicadas es fundamental solicitar urocultivo y antibiograma, en función del cual se instaurará el tratamiento oportuno y la pauta adecuada (normalmente más prolongada que en casos de infecciones leves). Además el médico puede decidir el inicio de otro tipo de estrategias encaminadas a controlar los factores de riesgo y las causas indirectas del proceso.

    Existen algunas medidas que recientemente han demostrado cierto nivel de eficacia fundamentalmente en la prevención. En concreto me refiero al zumo de arándanos rojos y los concentrados y productos de él derivados. Administrado de forma habitual puede ayudar a prevenir las infecciones en mujeres con ITU recurrente.

    Pulse aquí si quiere leer el blog del doctor Eduardo Junco Anós.

    • Compartir esta noticia:
    • Añadir a del.icio.us
    • Añadir a marcadores de google
    • Añadir a menéame
    • Añadir a YahooMyWeb
    • Añadir a fresqui
    • buscar en Technorati
    • Agregar esta página a Mister Wong


    ¿Qué es esto?

    No te lo puedes perder

    ¡NUEVO!


    No se pierda

    Diccionario de belleza
    Consulte nuestro diccionario