Los masajes pueden convertirse en buenos aliados para evitar el dolor cervical. De hecho, el cuello es una de las
regiones que más se beneficia de esta práctica. Es una
zona fácilmente accesible
y por ello podemos aplicarnos un masaje nosotros
mismos, o bien relajar la
zona con los que nos realizan terceras personas. A
través de esta terapia podemos conseguir mantener
una buena circulación sanguínea y destensar los músculos que sostienen la cabeza. La
consecución de estas dos condiciones previene y alivia multitud
de jaquecas y cefaleas, producidas
precisamente por la rigidez de
las cervicales y la tensión de los
músculos del cuello. El masaje
es una técnica profesional, realizada con fines terapéuticos por un fisioterapeuta, pero
puede practicarlo también alguien
con la experiencia y los conocimientos adecuados.
Automasaje
Se trata de una actividad que
todos realizamos casi de forma
inconsciente. Cuántas veces a
lo largo del día nos llevamos las
manos a la nuca o al cuello, frotamos o comprimimos, y en
seguida experimentamos una
sensación de alivio y relajación.
Para realizarlo de forma
correcta debemos colocar los
codos sobre una mesa, apoyando la cabeza sobre una mano,
mientras que con los dedos de
la otra mano efectuamos movimientos de amasamiento sobre
la parte lateral y posterior del
cuello.
Hay que presionar su
musculatura hasta el inicio de la
espalda con el fin de proporcionar descanso y relajación, y aliviar la tensión y las molestias de
la zona afectada del cuello.

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