El estudio, que se ha presentado recientemente, nos anima a tomar nota de una serie de consejos muy útiles que nos pueden ayudar a aliviar y hacer más llevaderos los incómodos síntomas del resfriado.
Abstenerse de utilizar antibióticos. Pueden generar resistencias que impedirían que los antibióticos actúen si son necesarios en otra infección posterior. Además, los antibióticos combaten las bacterias, no los virus.
Lavarse las manos con frecuencia. Como hemos dicho anteriormente, lavarse las manos después de sonarse la nariz, estornudar o toser evita el contagio.
Ingestión de abundantes líquidos porque ayudan a mantenernos hidratados. Además, estimulan las secreciones de las mucosas, que son la primera línea de defensa contra la infección. Producen, además, una defensa física, facilitando la eliminación de virus y bacterias a través de las secreciones. Se recomiendan especialmente bebidas calientes y con sabor, como los caldos o las infusiones.
Huir de los espacios cerrados donde se agrupa mucha gente con el fin de evitar el contagio del virus.
Evitar el estrés, porque se ha demostrado que es un factor importante de descenso en la actividad del sistema inmune.
Mantener un buen estado general de salud. Siguiendo una dieta equilibrada (ingiriendo muchas frutas y verduras) y practicando deporte regularmente, el sistema inmunológico se fortalece y nos hacemos más resistentes al contagio.
Practicar inhalaciones aromáticas (mentol y eucalipto). Alivia los síntomas, aumenta la secreción de la mucosa y facilita el paso del aire a través de los senos nasales. Además se ha demostrado el efecto beneficioso del mentol, que proporciona alivio a los síntomas respiratorios.
Utilizar humidificadores para el ambiente pues facilitan la excreción de la mucosidad.
Emplear pañuelos de papel evita el contagio.
Tomar un baño caliente favorece la descongestión nasal.
Pasear ayuda al sistema inmune a hacer circular los anticuerpos que combaten la infección
Deberá protegerse contra el frío pues el sistema inmune se centra únicamente en combatir el resfriado y no desplaza la energía para evitar el frío.
Hacer gárgaras con agua salada para aliviar la irritación.
Ingerir ajo ayuda a combatir los gérmenes.
Evitar el alcohol y el tabaco ya que, de esta forma, el sistema inmune responde mejor al tratamiento sintomático.