El dolor que a veces padecemos en espalda, hombros o cuello, y músculos y articulaciones, en general, sin saber muy bien por qué, se debe en muchos casos a los malos hábitos posturales. Y es que el cuerpo se queja ante las posturas forzadas y mantenidas durante períodos prolongados de tiempo, el trabajo sedentario, el uso de elementos de descanso poco anatómicos (almohada y colchón) o la utilización de calzado inapropiado. Estas situaciones pueden generar grandes alteraciones de naturaleza funcional y anatómica.
Los malos hábitos posturales están íntimamente relacionados con el tipo de trabajo o la actividad diaria. Ejemplos de ello son el trabajo de oficina, en fábricas de producción en cadena, conduciendo o estudiando y, en general, los trabajos que exigen estar muchas horas quietos, sentados y con posturas forzadas. La razón es que las piernas y los pies se utilizan muy poco en estas actividades y, además, permanecer sentados usando continuamente las manos obliga a utilizar con más frecuencia y de forma asimétrica los grupos musculares de la espalda, cuello y hombros. Estas posiciones mantenidas durante largos periodos de tiempo resultan perjudiciales para los músculos y las articulaciones. Por ello, hay que evitar adoptar posturas continuadas y viciosas, que someten a determinados grupos musculares a mucha tensión, mientras que otros grupos de músculos se relajan y acaban por atrofiarse.
Permanecer sentados de forma prolongada puede resultar perjudicial sobre todo si nunca nos levantamos o tratamos de cambiar de posición. El peso del cuerpo tiende a caer hacia delante, de modo que la espalda soporta toda la carga. A veces, para aliviarnos, desviamos el peso hacia las caderas y es entonces cuando sufren las articulaciones de las vértebras lumbares. Las sillas anatómicas son eficaces pero no constituyen la solución. Además, de cambiar de postura hay que vigilar el modo en el que nos sentamos. Para hacerlo bien hay que mantener la cabeza erguida, los hombros elevados y la espalda relajada y bien apoyada en el respaldo de la silla.
La importancia de los elementos de descanso. La cama, el colchón y la almohada son elementos de descanso que, si no son idóneos, generan molestias, dolores articulares, tortícolis y contracciones musculares. Debemos tener en cuenta que la tercera parte de nuestra vida la pasamos en la cama, y que, además, en ella y durante el sueño la relajación muscular es casi total. Por todo ello, un colchón adecuado y una almohada anatómica nos facilitarán el reposo y nos evitarán muchos problemas.

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