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Asma bronquial
Es una enfermedad pulmonar caracterizada por ataques periodicos, en los que se produce dificultad respiratoria, acompañada de sibilancias y estertores, alternados con periodos de respiracion normal.
El paciente con asma sufre una inflamación de las vías aéreas que dificulta el paso del aire. En un ataque de asma se produce un aumento de la tensión de la musculatura respiratoria, aumenta la producción de moco y se inflama la vía aérea dificultando el paso del aire a los pulmones. Estos ataques pueden durar de minutos a días y en ocasiones pueden llegar a provocar el absoluto colapso de la vía aérea, provocando entonces la mayor dificultad para respirar.
El asma bronquial, aunque agravada por el consumo de tabaco, no parece tener una relación tan directa con él como el enfisema y la bronquitis. Existen personas que padecen alergias y que pueden desencadenar ataques de asma al entrar en contacto con los alergenos específicos: caspa de perros, gatos, caballos u otros animales; los ácaros del polvo, el moho, el polen de algunas plantas o árboles, alergias a algunos alimentos y a medicamentos.
En otras personas, los ataques de asma están más relacionados con otro tipo de factores no alérgicos: infecciones respiratorias, el ejercicio físico, el aire frío, el tabaco y otros contaminantes, las situaciones de estrés, alimentos, etc.
El 50% de las personas con asma desarrollan la enfermedad antes de los 10 años de edad y la mayoría antes de los 30. Los síntomas del asma disminuyen con el paso del tiempo en un gran número de ocasiones.
Síntomas de la EPOC
En las tres patologías anteriormente descritas se produce una sintomatología similar. En muchas ocasiones, se produce un solapamiento de las mismas, especialmente del enfisema y de la bronquitis crónica, muy características del paciente fumador. Los síntomas más característicos son: tos (normalmente productiva, aunque en algunos enfisemas puede que no lo sea); insuficiencia respiratoria; infecciones respiratorias frecuentes; sibilancias y estertores; fatiga; hinchazón de piernas, pies y tobillos; dolor de cabeza; ansiedad; pérdida de peso y retracciones intercostales.
Existe una sintomatología de emergencia que hace sospechar de un agravamiento importante de la enfermedad: cianosis (amoratamiento en los labios y en la cara), aumento de la frecuencia cardiaca y sudoración excesiva.
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