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Su anterior cruzada llegó incluso al cine, bajo el letrero de “basada en hechos reales”, y le sirvió a Julia Roberts para conseguir el Oscar a la mejor actriz por su interpretación de una activista que consiguió frenar los intereses de una multinacional que había contaminado las aguas de un pueblo. Ahora, la popular Erin Brockovich, la real, vuelve a la carga y con una nueva causa: investigar la aparición de varios casos de cáncer entre los alumnos de un colegio de Beverly Hills, en California.
Así, ha anunciado que ella y el abogado Ed Marsy, que también la apoyó en la otra batalla judicial, han emprendido ya una investigación, ante los datos de que más de 80 personas vinculadas con el centro educativo han padecido cáncer. Se da la casualidad de que en las proximidades del colegio existen unas instalaciones de extracción de crudo que producen petróleo y gas natural. La activista cree que han contaminado el aire y han influido en el aumento de los casos de afectados por esta enfermedad entre los estudiantes.
Precisamente fue una alumna la que hizo saltar la voz de alarma, cuando se le diagnosticó mal de Hodgking (cáncer del sistema linfático) y cáncer de tiroides. Se trata de casos no demasiado comunes y que, desde luego, no se dan en una proporción tan elevada como la que se ha constatado en esta zona concreta de Estados Unidos. Y es que, comprobó que había más casos como el suyo y no dudó en recurrir a la popular Erin Brockovich.
Sin embargo, la batalla de esta particular heroína va a ser dura, pues se tiene que probar la posible relación entre los casos de cáncer y la cercanía de las instalaciones petrolíferas, para lo que ya se han puesto manos a la obra pidiendo análisis a laboratorios independientes que, en un primer momento, ya han confirmado la existencia de niveles altos de toxinas, algo que desmiente los realizados por las autoridades de la zona.
De momento, ya está preparado el pleito contra las tres compañías que operan en las instalacines y contra el ayuntamiento de la ciudad. En su anterior caso, ganaron y obligaron a la compañía Gas & Electric a pagar más de 333 millones de dólares en 1996 por contaminar el agua de una zona habitada. Tal vez, si todo vuelve a darle la razón, veamos en la gran pantalla una adaptación en la que la realidad superará de nuevo a la ficción.
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