'Adictos' al móvil

Una ONG española encuentra los dos primeros casos de jóvenes con dependencia de su teléfono

El envío de mensajes cortos se ha convertido en un hábito muy común.

Muchos adolescentes gastan sus pagas en facturas de teléfono móvil.

Mire a su alrededor, entre sus compañeros de oficina, sus familiares y amigos... ¿cuántos tienen móvil? Probablemente la cifra sea contundente y tan sólo unos pocos ‘atrevidos’ prescindan de él. El móvil se ha instalado en nuestra vida cotidiana, entrando a formar parte de nuestros objetos prácticamente indispensables. Pero su uso también ha traído consecuencias: ¿sabía que ya se han dado los primeros casos de adicción al móvil?

Así lo ha hecho saber la Fundación Proyecto Hombre, que acaba de organizar las VI jornadas sobre Adolescentes, Dependencias y Nuevos Medios de Comunicación (es muy sintomático que al título de las jornadas se le añada este último epígrafe). En ellas, esta ONG ha apuntado que en España ya se han dado los dos primeros casos de personas enganchadas a su teléfono móvil (y han recibido entre 40 y 50 llamadas de padres y jóvenes). El problema llega cuando una persona siente una necesidad imperiosa de usar el móvil a cualquier hora del día, manteniendo auténticas conversaciones por medio del envío compulsivo de mensajes y, además, recibe unas facturas telefónicas enormes.

Estas personas (normalmente jóvenes) comparten una serie de características: se trata de personas tímidas, inseguras e inestables, que se distancian de la familia, no tienen comunicación con sus padres, no se relacionan con otros jóvenes a no ser a través del teléfono móvil, faltan a clase, no tienen capacidad de discusión y sus facturas de teléfono son desorbitadas. Los dos casos que han aparecido en España se han dado en jóvenes de 17 y 19 años, por lo que, además, se constata que este problema surge en una fase difícil, en plena adolescencia, una etapa sumamente complicada, en la que todos los riesgos de dependencia (incluida las drogas tradicionales) se multiplican.

Aún no hay que hacer saltar la alarma, pero la realidad de estas adicciones sin droga parece constatarse en España. Aunque el fenómeno no es nuevo en Europa, pues en Dinamarca se tratan casos desde 1998. Proyecto Hombre ya ha establecido un programa de rehabilitación, que dura unos cuatro meses y en el que se intenta que el joven aumente su autoestima, potencie sus relaciones sociales y reducir (que no prohibir) el uso del teléfono. Puede ser que estemos ante la nueva droga de la sociedad de la información y cualquier prevención es poca.

 

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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