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Guía completa para perder kilos
A menudo, nos lanzamos a todo tipo de dietas sin sentido. Para no caer en ese error, resumimos las claves para mantener el tipo sin perder la cabeza.
Antes de plantearte la posibilidad de perder unos kilos hay unas normas que deberías conocer.<br><b>Foto: L'Óreal.
Que levante la mano quien no haya sufrido nunca la misma tentación: adelgazar mucho en poco tiempo. Es la meta ideal, ¿no? Sin embargo, es una trampa. Engañosa, ladina y taimada. A la hora de perder peso, es importantísimo hacerlo poco a poco, y éstas son las razones.
Pérdida: todo tiene un límite:El ritmo de adelgazamiento ideal es de medio kilo a kilo por semana. Y no más. ¿Por qué? Cuando se adelgaza más, lo que se pierde no es grasa, sino también músculo y agua, y al quemar el músculo, lo que se hace es disminuir la capacidad natural del cuerpo para consumir calorías. Es decir: cuanto más músculo perdemos, más fácilmente engordamos después. Y es que adelgazar no es ver bajar el indicador de la báscula, sino, sobre todo, quemar la grasa que sobra, y eso requiere su tiempo.
Dieta constante: estrategia equivocada: Malas noticias para las mujeres que se pasan la vida a dieta: lo único que consiguen es acostumbrar a su cuerpo a vivir bajo mínimos. Y, por tanto, a recibir cada caloría que les llega como una auténtica fiesta, aprovechándola al máximo. El cuerpo está todavía programado para los tiempos de las cavernas, cuando, a falta de diplodocus cazados, había largas épocas de hambruna en las que, para ahorrar energía, el organismo pasaba de forma inmediata a situación de reserva. Un mecanismo que, miles de años después, sigue funcionando. Por eso es mejor llevar una alimentación normal y dar cumplida cuenta con todas las necesidades básicas del organismo para mantenerse en el peso ideal.
Cuestión de horarios: El ritmo de vida actual tiende a hacernos prescindir del desayuno y recompensarnos con comida por la noche. Mala idea
El viejo dicho que aconseja "desayunar como un rey, comer como príncipe y cenar como un mendigo" no puede estar más acertado. Las calorías que se ingieren durante la mañana se acaban consumiendo, mientras que las de la noche se van directas al michelín. Conviene cenar pronto y de forma discreta. Y cuidado con pasarse con los carbohidratos: a la hora de la cena, tienden a encontrar refugio en la lorza con una facilidad pasmosa. Es mejor consumirlos (pan, arroz, cereales, etc
) durante el día y dejar las proteínas para la última colación del día.
Ejercer la maquinaria:En el fondo, el mecanismo de perder y ganar peso es muy sencillo: si se consume más energía de la que se ingiere, se adelgaza. Si se ingiere más de la que se utiliza, se engorda. Pero es tan difícil de llevar a cabo
Exceptuando esos (pocos) seres humanos que pueden comer de todo sin ganar peso, la única manera de poder disfrutar de los placeres de la mesa sin pagarlo con kilos de más es mantenerse activo. No sólo por las calorías que se queman durante el ejercicio, sino también porque se aumenta la tasa metabólica. Es decir, se consumen mejor las calorías. Esto se consigue haciendo ejercicio aeróbico, como andar a buen paso, correr, hacer step, aerobic, o step. Pero no basta con eso. Es importante cuidar también la musculatura a través de ejercicios de fuerza o de tonificación. Vamos, que no sólo nos ponemos más duras, sino que además se dispara también el metabolismo basal. Es decir: las mujeres fuertes, por el solo hecho de respirar, consumen más energía que las de musculatura débil, porque mantener un gramo de grasa requiere muchas más calorías que cuidar uno de grasa. Por si fuera poco, se ha descubierto que el trabajo de fuerza es una de las mejores medidas contra la osteoporosis.
Un pequeño extra: Suena raro, pero es cierto: cuando se está todo el tiempo a dieta, cuesta más perder peso. Por tanto, cuando se está en periodo de adelgazamiento, conviene hacer un pequeño extra ocasional, como cada tres semanas. El organismo cree que de nuevo todo es fiesta, acelera motores, y cuando se encuentra de nuevo con la realidad de la dieta, reacciona adelgazando con más brío. Eso no quiere decir que haya que ponerse como una boa, sino, simplemente, regalarse, ¿por qué no? un almuerzo algo más copioso o con postre.
Cuestión de mentalidad: Es casi imposible hacer dieta sin tener alguna que otra recaída. Eso no es un problema: lo más importante se encuentra ante la reacción que se tenga ante ella. Hay que fijarse en el ejemplo de las patinadoras: cuando en pleno campeonato se caen, no se quedan en el suelo y se dicen "de perdidas al río". ¡Al contrario! Se levantan, y siguen. Es decir, que si algún día se rompe la dieta, no hay que dramatizar ni pensar que ya por ello se han tirado por la borda todos los esfuerzos anteriores. Sencillamente, al día siguiente se retoma la dieta y se procura hacer más ejercicio en esa semana. ¡Y punto!
Divide y vencerás: Se puede comer más y adelgazar. ¿Cómo? Haciendo varias comidas. A ser posible, cinco al día. Desayuno, tentempié de media mañana, almuerzo, merienda y cena: es una costumbre mucho más saludable que hacer sólo tres (o menos
) comidas al día. No sólo se evita la sensación de hambre, sino que además se consumen varias calorías extra con cada digestión. Es decir: quinientas calorías en una sola comida engordan más que si se dividen en dos colaciones.
Cuestión de tiempos: Cuando se hace ejercicio para quemar calorías, es importante tener en cuenta el reloj. Y es que no se empieza a tirar de las reservas de grasa hasta pasados los primeros veinte minutos, por lo que es a partir de ese momento cuando se ataca directamente al michelín. Eso significa que es mejor hacer cuarenta minutos seguidos de ejercicio que dos tandas de veinte
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