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Comentar 22 JUNIO 2009

'Sí, quiero' aunque… cuidado que no se caigan los anillos

Una pareja de neoyorquinos se casa sin gravedad a bordo de una nave espacial

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La pareja durante la ceremonia en la que se convirtieron en marido y mujer, aunque al revés. 
El momento de mayor tensión que se vivió, el pasado sábado, en el cielo de Florida fue que se cayera el anillo que Erin Finnegan y Noah Fulgor se intercambiaron mientras celebraron su boda, entre el cielo y la tierra, en un espacio en el que la gravedad, no existe.

Inicialmente, la ilusión de esta pareja norte americana que decidió casarse tras siete años de convivencia, era la de contraer matrimonio en el espacio. Las dificultades de celebrar la boda así e incluso de financiarse el viaje espacial, obligó a la pareja a encontrar un término medio entre casarse en el espacio o en una iglesia convencional. El resultado final vino de la mano de la empresa Zero G, que cuenta entre sus prestaciones, la de ofrecer vuelos parabólicos en los que el cliente puede experimentar la ingravidez durante cierto tiempo.

A bordo de un Boeing 727-200, la feliz pareja embarcó entusiasmada con la idea. Ella lució unos pendientes en forma de planetas mientras que el novio llevaba unos gemelos de naves espaciales. Vestido de blanco, esmoquin negro y para los demás invitados, unos buenos monos azules que la empresa suministra para realizar estos vuelos.

La ceremonia estuvo oficiada por el ex astronauta y fundador de Zero G, Richard Garriot y fue todo un éxito, excepto dos actuaciones que salieron un poco improvisadas, como el beso tras la boda, que en este caso, fue un cabezazo en la nariz, y que en un momento de la ceremonia, uno de los amigos de la pareja, volaba sin control por toda la nave hasta que fue a parar hasta los felices novios.

El vuelo parabólico consigue alcanzar la ingravidez gracias a la forma de volar de los aviones. Se elevan a gran altura, hasta alcanzar los 35.000 pies y cae prácticamente en picado, descendiendo entre 10.000 y 12.000 pies en tan sólo diez o quince segundos.

La ceremonia fue todo un éxito y los invitados, unos auténticos héroes. Esta clase de vuelos son utilizados por los astronautas como entrenamiento de ingravidez y de vuelos bruscos. La caída libre del avión supone momentos de tensión que coinciden con los de ingravidez con lo que al avión, viene provisto de unas paredes completamente acolchadas y demás agarraderas para poder soportar los cambios del vuelo.

Ideas originales para casarse que ante todo, ponen el listón muy alto para que otra nos sorprenda. Quizás la próxima boda que veamos de esta guisa se celebre en la Luna, y esta vez, con banquete y todo.
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