La crisis resucita el trueque, el sistema económico más antiguo que triunfa por la red
Internet facilita el intercambio de objetos e incluso de tiempo sin coste de dinero alguno
Podemos deshacernos y conseguir objetos tan variados como bicicletas, ordenadores, ropa, e incluso necesidades menos materiales, como aprender idiomas o recibir un curso de cocina. En el último año este tipo de páginas web se han multiplicado a lo largo de nuestro país. Cada día hay más portales y más adeptos a ellos.
Una forma económica de rentabilizar
El objetivo de todos estos usuarios es sacar el mayor partido a aquello de lo que se dispone y conseguir lo que necesitamos. “Es una forma de reutilizar y de ocio, de jugar con aquellas cosas que no tienen ningún sentido tenerlas", explica a Efe Javier Fernández, uno de los fundadores de Truequi.com.
Esta página es una de las muchas especializadas en trueques. Cuenta ya con 1.300 usuarios que publican regularmente sus ofertas y el sistema es muy sencillo: tan solo hay que pujar por lo que se quiere ofreciendo algo propio como contrapartida. La crisis económica ha incentivado a los consumidores a optar por este tipo de sistema: antes, 50 personas visitaban la web al día, y ahora, la cifra ronda los 1.000.
Como si de una gran cadena se tratara, se puede seguir el rastro de los objetos y conocer cuál ha sido su recorrido. Y es que la web explota precisamente la mayor ventaja de Internet: la ausencia de distancias. Un "navegante" de Sevilla puede, por ejemplo, conseguir ese objeto que tanto busca de un usuario de Barcelona. Y puede también buscar a aquellos cerca de su localidad para hacer trueques con ellos. "La idea no es orientarlo a un trueque individual, sino generar varias cadenas de trueques", asegura Fernández, y recuerda aquella historia de un canadiense que tras 14 intercambios, pasó de disponer de un clip a disfrutar de una casa.
No solo necesidades materiales
La originalidad tiene en este tipo de portales un papel muy importante. Y es que no se trata de intercambiar únicamente cosas materiales, sino que también es posible dar y recibir otro tipo de servicios. Nace así una nueva moneda de cambio: el tiempo.
Uno de los portales más populares en este sentido es Kronoos.com, donde el tiempo es el protagonista. Todo el que quiera, puede intercambiar conocimientos y destrezas, y recibir otras a cambio.
Desde pasear mascotas hasta traducciones de idiomas, clases de fotografía o nociones de guitarra, todas nuestras habilidades son útiles y provechosas en este banco cibernético del tiempo. Una opción que ya ha conquistado a más de 4.000 usuarios.
Estos son tan solo dos ejemplos, pero la red está inundada de páginas que ponen en contacto a unos y otros con la forma de comerciar más antigua de la historia. Y entre las ofertas, encontramos las más originales: un cambio de piso de Mallorca por Madrid (en Truequeweb.com), una bicicleta de montaña por un ordenador portátil (en Cambia.es), e incluso una iguana por una minimoto (en Ganga.es). Las opciones son muchas y muy variadas, tan solo hay que dar con el intercambio deseado. Una alternativa al sistema económico que, en períodos difíciles, puede sacar de apuros a más de uno.













Reino Unido
Canada
Rusia
Grecia
México
